CIUDAD DEL VATICANO, sep. 8, 2005.- El Papa Benedicto XVI pidió este jueves que la Iglesia en México debe dar eco a los anhelos de consolidar una cultura e instituciones democráticas, económicas y sociales que reconozcan los derechos humanos y valores culturales. Al recibir a miembros de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) en visita "ad Limina Apostolorum" (a la morada de los apóstoles), el dirigente católico destacó el papel de la Iglesia en dar una "respuesta iluminadora" en este sentido.
En su residencia de descanso de Castelgandolfo, a las afueras de Roma, el Papa dijo que “hoy México vive un proceso de transición caracterizado por la aparición de grupos” que buscan nuevos espacios de participación y representación.
Añadió que muchos de esos grupos "defiendan con particular fuerza la reivindicación en favor de los pobres y de los excluidos del desarrollo, particularmente de los indígenas".
"Los profundos anhelos de consolidar una cultura y unas instituciones democráticas, económicas y sociales que reconozcan los derechos humanos y los valores culturales deben encontrar un eco y una respuesta iluminadora en la acción pastoral", reiteró.
En su mensaje, advirtió que la sociedad actual cuestiona y observa a la Iglesia, exigiendo coherencia e intrepidez en la fe.
"Signos visibles de credibilidad serán el testimonio de vida, la unidad de los creyentes, el servicio a los pobres y la incansable promoción de su dignidad", subrayó el jefe de la Iglesia católica.
Señaló que ante una nueva cultura marcada por los medios de comunicación, la Iglesia en México ha de aprovechar la colaboración de sus fieles, la preparación de hombres de cultura y las oportunidades que las instituciones públicas concedan.
Unos 21 obispos han sido recibidos en días pasados, en forma separada, en el marco de la visita "ad Limina" que este mes cumple el episcopado mexicano y cuyo objetivo es informar al jerarca católico sobre las problemáticas y retos de cada diócesis.
El Papa agradeció en la audiencia de este jueves las palabras que a nombre del grupo de obispos mexicanos le dirigió el arzobispo del norteño estado de Chihuahua, José Fernández Arteaga.
El Papa comentó en su alocución que "los momentos de encuentro entre los obispos son una valiosa ocasión para vivir y profundizar la unidad. En este sentido, la CEM también está llamada a ser un signo vivo de la comunión eclesial".
Dijo que ahora más que nunca es necesario aunar fuerzas e intercambiar experiencias pues, como ha puesto de relieve el Concilio Vaticano II, "los obispos a menudo no pueden desempeñar su función adecuada y eficazmente si no realizan su trabajo de mutuo acuerdo".
El Papa recordó que la nación mexicana ha surgido como encuentro de pueblos y culturas cuya fisonomía ha quedado marcada por la presencia viva de Jesucristo y la mediación de María, "Madre del Verdadero Dios por quien se vive".
Señaló que la riqueza del "Acontecimiento Guadalupano" unió en una realidad nueva a personas, historias y culturas diferentes, a través de las cuales México ha ido madurando su identidad y su misión.
Según Benedicto XVI, la preparación al Gran Jubileo de 2000 contribuyó a que los católicos mexicanos conocieran, aceptaran y amaran su historia como pueblo y como comunidad creyente.
"Las formas tradicionales de vivir la fe, transmitidas de manera sincera y espontánea a través de las costumbres y enseñanzas familiares, han de madurar en una opción personal y comunitaria", dijo el máximo jerarca católico a los obispos mexicanos.
Además, indicó que los jóvenes "se enfrentan, a veces muy solos y como desorientados, a corrientes de pensamiento según las cuales, sin necesidad de Dios e incluso contra Dios, el hombre alcanza su plenitud a través del poder tecnológico, político y económico".
"Por eso se ve la necesidad de acompañar a los jóvenes y convocarlos con entusiasmo para que, integrados de nuevo en la comunidad eclesial, asuman el compromiso de transformar la sociedad como exigencia fundamental del seguimiento de Cristo", acotó.
Destacó que también las familias requieren un acompañamiento adecuado para descubrir y vivir su dimensión de "Iglesia doméstica".
Durante este mes, el Papa continuará recibiendo a los obispos mexicanos de todas las regiones en visita Ad Limina.