CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 15, 2005.- La crítica del Papa Benedicto XVI sobre el narcotráfico, la corrupción y la pobreza en México, es "respetable", aseguró hoy el Gobierno mexicano, aunque aseguró que "hay avances" en la lucha contra esos problemas. El subsecretario de Gobernación para Asuntos Religiosos, Jaime Domingo López, dijo que la sociedad y el Gobierno mexicanos "atienden tales manifestaciones de la problemática general del país como una prioridad de la transición democrática mexicana".
"Este es el reto de esta generación de mexicanos comprometidos con la democracia, el bien común y la justicia social", agregó el funcionario en un comunicado.
En un discurso ante obispos mexicanos el Papa Benedicto XVI expresó su preocupación por el incremento de la corrupción, de la infiltración del narcotráfico y del crimen organizado en la sociedad mexicana, así como por la situación de pobreza que se vive en México y la expansión de las sectas religiosas.
López reconoció que las opiniones del Papa "efectivamente abordan temas estructurales que vive México, cuyas raíces datan de décadas atrás".
No obstante, destacó que en problemas mencionados, "como seguridad y pobreza, combate a la corrupción, transparencia y rendición de cuentas, hay avances", y que esto ha sido reconocido por los obispos mexicanos de las distintas regiones del país.
El funcionario aseguró que las autoridades y la sociedad han unificado sus esfuerzos para resolver "con justicia y equidad este tipo de problemas".
Añadió que las relaciones "con la Iglesia católica mantienen un nivel de comunicación respetuoso y abierto", con un diálogo permanente y para el intercambio frecuente de análisis de la realidad nacional.
En México el 90% de los 105 millones de habitantes se confiesa creyente de la fe católica.