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CIUDAD DE MÉXICO, México sep. 22, 2005.- En una emotiva ceremonia religiosa oficiada por cinco sacerdotes católicos, fueron despedidos ocho de los nueve servidores públicos muertos ayer en un accidente aéreo en una zona montañosa del estado de México, entre ellos el secretario de Seguridad Pública federal, Ramón Martín Huerta.
Los sacerdotes fueron José Ortiz, quien era amigo personal de Martín Huerta; Antonio Álvarez, párroco de la iglesia de San Agustín, y Manuel Rubín Celis, acompañados por otros dos presbíteros.
El primero en llegar al templo ubicado en la colonia Polanco, en las calles de Horacio y Musset, para presenciar la misa de cuerpo presente fue el presidente Vicente Fox Quesada, en compañía de su esposa Marta Sahagún, quienes se colocaron en primera fila, a unos metros de los féretros cubiertos por la Bandera Nacional.
Le siguieron los hijos de Ramón Martín Huerta, Héctor Ramón, César Alejandro y Denisse, junto con su madre, María Esther Montes Hernández.
Luego llegaron los secretarios de Gobernación, Carlos Abascal Carranza; de Marina, Marco Antonio Peyrot; de Agricultura, Javier Usabiaga, y de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, así como el presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Manuel Espino, Luis Pazos, Eduardo Sojo y Elba Esther Gordillo.
Durante el sermón, el sacerdote José Ortiz dirigió palabras conmovedoras y de aliento a los familiares, amigos, hijos, esposas y demás seres queridos de las víctimas del accidente.
"A estos hermanos Dios los ha llamado a su presencia, pues hay que recordar que la muerte apareció como complemento del hombre y ésta es la continuación de una vida espiritual más plena", reflexionó el prelado.
En un templo a su máxima capacidad se observaron imágenes conmovedoras, rostros desencajados, abrazos de fraternidad y llanto, expresiones inequívocas de apoyo a los deudos.
El sacerdote Ortiz indicó que estos hombres que murieron por su Patria "son hombres de Dios", son héroes que por ser servidores públicos fueron llamados a la Santidad... "que Dios los glorifique y los reciba en su regazo", pidió.
Asimismo, transmitió a los dolientes y al presidente Fox las condolencias del cardenal Norberto Rivera Carrera, quien se encuentran en Roma, Italia, en una misión religiosa.
Desde esa ciudad europea, dijo el sacerdote, el cardenal Rivera Carrera "manda a usted, señor presidente, su pésame y a los familiares de las víctimas les ofrece su bendición".
La ceremonia religiosa fue acompañada por la Banda Sinfónica de la Policía Federal Preventiva y de esa manera se ofreció un homenaje póstumo a quien fuera titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Al finalizar la misa, los sacerdotes bendijeron los restos mortales de las ocho víctimas del accidente y luego los féretros fueron conducidos hacia el exterior del templo en medio de aplausos de los presentes, lo que provocó el llanto en muchos de ellos, incluso en el presidente Fox y su esposa.
Al finalizar la ceremonia, el Ejecutivo federal se dirigió hasta las bancas donde se ubicaban la esposa e hijos de Martín Huerta para abrazarlos, en un acto de fraternidad, así como a los familiares de los otros ex servidores públicos fallecidos.