Visite el sitio especial de Huracanes CUAUTITLÁN, México, sep. 29. 2005.- Cerca de 200 familias que viven alrededor del Lago de Guadalupe, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, denunciaron la muerte masiva de peces y el desprendimiento de olores fétidos.
Los municipios de Isidro Fabela, Atizapán, Nicolás Romero y Xilotzingo, además de Cuautitlán Izcalli, descargan aguas negras y desechos residuales en el lago.
Desechan alrededor de 15 millones de metros cúbicos de agua sucia.
“He visto el deterioro que ha sufrido el Lago de Guadalupe a través de todos estos años, esto ha sido una gran cloaca", declaró Elvia Romero, vecina del lugar.
"Yo tengo 40 años de vivir aquí y ahorita mis hijos me preocupan porque la persona que está más cerca del contaminante ya tiene ronchas y está padeciendo de los ojos", dijo Sergio Hernández, vecino del lugar.
Es un lago con una capacidad para almacenar 60 millones de metros cúbicos de agua.
Funcionarios del Ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli, aseguraron que actualmente se están realizando trabajos para limpiar el agua, aunque sólo es un paliativo porque reconocieron que el costo por extraer la materia orgánica que se encuentra al fondo del lago, es muy alto, además dicen, que es necesario construir un drenaje.
“Para canalizar las descargas sanitarias y no lleguen al embalse estimamos que la obra cuesta 120 millones de pesos", aseguró Mónica Vulling, directora de Medio Ambiente en Cuautitlán, México.
Además de las aguas han proliferado lirios que mueren y se descomponen con los cambios de temperatura.
Las labores de saneamiento comenzaron hace dos semanas.
“Estamos retirando las algas muertas porque hubo sobrepoblación, las estamos succionando para después depositarlas en el emisor poniente", informó Alejandro Olvera, encargado del Lago de Guadalupe.
Investigadores de la UNAM, realizaron un recorrido y constataron que en tan sólo un año, han muerto 30 toneladas de peces.
“La cantidad de bacterias coliformes que se han encontrado, rebasan por mucho a tener agua de buena calidad , es como si estuviéramos en una fosa séptica, hay muchísima materia orgánica", dijo Gloria Garduño, investigadora de la UNAM.
Las autoridades indican que este espacio ecológico descuidado, ha extinguido la fauna que abundaba, como pelícanos y patos canadienses.