Visite el sitio especial de huracanes: la devastación CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 3, 2005.-A las cuatro de la tarde con 20 minutos llego un avión procedente de Perú y ahí los campeones.
La Federación Mexicana de Fútbol determinó que la recepción fuera en la Terminal Dos, ubicada a un costado del Hangar Presidencial, a fin de que hubiera mayor orden.
Desde las tres de la tarde comenzaron a llegar familiares, amigos, vecinos y aficionados.
Amas de casa que dejaron los quehaceres diarios para estar ahí.
Empleados que literalmente votaron la oficina para ir a vitorear a los ganadores.
Y estudiantes que suspendieron un momento las tareas para ir a conseguir una foto de los que hoy son sus héroes.
Para los pamboleros, ver por un instante a los muchachos era suficiente.
Un grupo de jóvenes en el aeropuerto gritaron a los jugadores “ si se pudo, México el campeón, si se pudo”.
En un salón de la misma Terminal Dos, del equipo dio una conferencia de prensa.
Había decenas de medios de comunicación, nacionales y extranjeros.
Toda la terminal estaba resguardada por elementos de la Policía Federal Preventiva (PFS) y de la Secretaría de Seguridad Publica del Distrito Federal.
Luego de casi dos horas de conferencia de prensa, salieron del salón y abordaron un autobús.
Los aficionados intentaban tocarlos, pero era tanta la gente que se aglomeró que fue casi imposible.
Desde arriba el equipo saludó a la afición.
"¿Y donde estan y donde están, los brasileños que nos iban a ganar?", explamó la afición.
El autobús apenas podía moverse.
Algunos les aventaban los cuadernos para que les dieran los autógrafos.
Otros con los celulares tomaron fotografías.
Fue un recepción que nunca antes había tenido un equipo de futbol.