Visite el sitio especial de huracanes: la devastación PACHUCA, México, oct. 10, 2005.- Son ya siete días de aislamiento.
Siete días en que las comunidades de Xochiatipan, en la Huasteca Hidalguense, quedaron incomunicadas por la creciente del Río Garcés.
Desesperadas las familias desafían la corriente y en pangas se atreven a salir en busca de comida.
“Ahora sí que nosotros nos arriesgamos a pasar con el agua, que tal si se voltea la panga y uno que no sabe nadar”, dijo María Hernández, vecina de Xochiatipan.
A unos cuantos metros del paso improvisado de las pangas, aún quedan las evidencias de la fuerza del río que arrastró hasta camiones de carga.
Pero la necesidad de buscar alimento, de estar con la familia, hace que los vecinos de Xochiatipan arriesguen la vida.
“Es algo peligroso pero queremos estar con nuestras familias allá”, dijo Rogelio Sebastián Hernández, vecino de la zona.
Por lo menos 8 mil personas se encuentran abandonadas del otro lado del río, sin alimento y sin apoyo. En tanto las autoridades municipales intentan cruzar los víveres en pangas.
“Alrededor de tres mil despensas que van a ser repartidas para las familias de escasos recursos económicos”, informó Dagoberto Pérez, presidente municipal Xochiatipan.
Hasta el momento en Hidalgo ya son 34 los municipios afectados por las lluvias y 20 mil personas damnificadas. En Meztitlán, las inundaciones cubrieron 3 mil 500 hectáreas de cultivos y aún permanecen 14 poblaciones incomunicadas.