Visite el sitio especial de Huracanes: la devastación
MIGUEL ALEMÁN, México, oct. 20, 2005.- El ejido Miguel Alemán se ubica a sólo cuatro kilómetros del punto donde el río Suchiate desemboca en el Océano Pacífico.
Aquí, los pobladores miran impotentes como diariamente la corriente crecida devora sus tierras. Tan sólo en este ejido han desaparecido 45 hectáreas de platanares.
Aquí, 37 ejidatarios cuentan con escrituras que avalan la tenencia de una tierra que ya no existe.
“Soy ejidatario de base, pero un ejidatario únicamente con documentos porque mis tierras, así cómo se las llevó el río, así quedaron muchos de mis compañeros", comentó Alfredo Barrera, ejidatario de Miguel Alemán.
Sólo en el municipio fronterizo de Suchiate, el río ha devorado 400 hectáreas de cultivo y la destrucción sigue. Las pérdidas económicas son incuantificables, pero ese no es el principal problema.
Los pobladores del ejido Miguel Alemán estiman que pasarán tres o cuatro días más para que la corriente del río Suchiate termine de devorar los 30 metros que separan el agua de sus casas que se encuentran en serio peligro.
Continúan viviendo aquí, pero en caso de que las autoridades no les ayuden a desviar la corriente en las próximas horas, tendrán que evacuar para refugiarse en lugares seguros.
“Cuando llegue por ahí sí vamos a buscar donde alojarnos, quizá en el centro de la colonia”, comentó el damnificado Maximiliano Aguilar.
Son 79 las viviendas que se encuentran a punto de desaparecer.