Inicia Yucatán recuperación tras ‘Wilma’



por: Agencia
Fuente: NOTIMEX




Pescadores de Yucatán hacen los últimos remiendos para comenzar a trabajar; el sector turístico levanta sus negocios para una pronta reapertura






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RÍO LAGARTOS, Yucatán, oct. 29, 2005.- Las comunidades pesqueras de El Cuyo, Coloradas y Río Lagartos buscan reducir al mínimo el mal recuerdo de "Wilma" y han iniciado el proceso para levantar lo que cayó y salir a la mar.

A pasos agigantados, el sector pesquero y turístico de la costa oriente de Yucatán busca superar los daños ocasionados por el meteoro, que pese a su gran efecto afirman no los vencerá.

Río Lagartos es una de esas comunidades con más de tres mil habitantes que hoy, afirman sus autoridades, está lista en un 75 por ciento para enfrentar la temporada turística de invierno.

Su flota pesquera también hace los últimos remiendos para poder salir a la mar y cubrir la demanda de alimentos que tanto se requiere en la región.

A diferencia de El Cuyo y las Coloradas, Río Lagartos es una pujante comunidad donde se pueden ver edificios construidos con roca sólida de dos plantas, incluso un hotel que se espera sea de cuatro estrellas y pronto empiece a funcionar.

En Río Lagartos sólo aquellas habitaciones como cocinas o corredores se vieron afectados por los violentos vientos del meteoro, sin embargo estos ya empiezan su proceso de restauración.

Contrario a ello, la comunidad de las Coloradas poco a poco empieza a subsanar los daños, y la red eléctrica y de agua comienza a llegar a los hogares de cada de uno de los mil 200 habitantes que conforman esta típica comunidad pesquera.

Sin embargo, la preocupación se incrementa debido a que más del 70 por ciento de su población se dedica a la producción de sal, industria que se ha visto amenazada por el salto del mar a las charcas de producción, disminuyendo con ellos su densidad salina.

Las playas de esta comunidad dejan ver ramas, peces muertos, sargazo de un rojo intenso y diminutos seres que sucumbieron ante la intensidad de las fuertes olas.

El Cuyo tampoco escapa de esta realidad, aunque es donde más caras largas hay, pues "Wilma" se llevó mucho de lo poco que tenían cientos de pescadores.

Las calles empiezan a ser limpiadas, levantadas las palmas y los cocos, la basura y los letreros que el fuerte viento llevó a cientos de metros de sus sitio original.

La carretera que conduce a esta comunidad se ha impregnado de baches por doquier y la primera capa de la duna costera ha sido barrida, lo que pone en riesgo el hábitat de cientos de especies marinas.

La voluntad de los hombres del mar y sus familias se ve reflejada en el esfuerzo por colocar improvisados techos, por recuperara sus artes de pesca, por arrastrar a un sitio mejor sus embarcaciones para evaluarlas y de ser posible esperar el momento preciso para salir a la mar.

Las mujeres buscan en la ría subsanar las carencias alimenticias y tiran los anzuelos para ver si un despistado pez cae en ellos y así completar la dieta, que ahora sólo se reduce a un poco de pan, galletas y café.


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