Visite el sitio especial de gripe aviar MIXQUIC, México, oct. 31, 2005.- Cuenta doña Juanita que su mamá murió de 112 años, y desde hace seis que falleció la recibe cada 2 de noviembre.
“Para mañana nada más venir a ponerle sus flores, aquí le voy a emparejar para ponerle unas plantitas”, cuenta doña Juanita, habitante de Mixquic.
San Andrés Mixquic y su celebración de los muertos, es conocida en el mundo, por su fecha de profunda de devoción, además es la convivencia de los vivos y los muertos.
“Nosotros los esperamos con alegría, como si estuvieran con nosotros, están con nosotros, esa es la creencia que nuestros abuelos nos han inculcado”, comenta Abelina Peña, habitante de Mixquic.
Los hogares abren sus puertas y muestran sus ofrendas, y ahí está lo que les gustó en vida a sus difuntos, no falta el agua, la sal, cera, dulces, incienso, la flor de cempasuchil y hasta un vasito de pulque.
El 2 de noviembre aquí nadie duerme, están con sus muertos en el cementerio, en la alumbrada, les guían el camino.
Las campanadas de la media noche llaman a las almas, relata Jesús, pequeño guía de turistas de Mixquic:
“Si se dan las 12 campanadas ya entra el alma de los niños, la casa tiene que estar toda limpia, aseada, el día 2 se les viene a alumbrar a todas las tumbas, porque es la luz que los guiará en sus caminos...”
Ya se preparan para su fiesta, que aquí en Mixquic se huele y se siente de manera muy especial.