Visite el sitio especial de huracanes: la devastación Visite el sitio especial de Diálogos por México
MIXQUIC, México, nov. 2, 2005.- El pueblo de San Andres Mixquic en Tláhuac amaneció con un inusual movimiento este día de los fieles difuntos.
Poco a poco comenzaba a llegar la gente al panteón del pueblo cargada de flores, con baldes de agua, escobas y cepillos para empezar a arreglar las tumbas de sus difuntos ; con amor paciencia y creatividad se encargaron de adornar cada rincón de sus sepulcros.
Dicen que por una razón muy importante, recibir y saludar a las almas de sus muertos, como Don Emiliano Pineda quien decoró la tumba de su padre, de su madre y de su esposa.
“Se siente uno muy orgulloso de venir aquí al panteón porque recuerda a uno a sus fieles difuntos.
En pocas horas el panteón de San Andrés Mixquic se convirtió en un santuario de flores, hasta que llegó la música, era un ir y venir de todos los cortes, y comenzó la fiesta, en honor a la vista de los del más allá.
“Es una cordial invitación que nos vienen a visitar cada año, año por año aquí, según nosotros con la presencia de ellos que nos van enseñando la tradición de hoy”, dijo Agustina Jiménez, visitante de Mixquic.
Minutos antes de las seis de la tarde repicaron las campanas de la parroquia, fue el aviso para terminar de arreglar los sepulcros, colocar las velas, llorar por el descanso eterno de los difuntos.