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CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 9, 2005.-La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en su 80 asamblea, lanzó un nuevo llamado a favor de la vida y en contra de la eutanasia.
En contraste, los obispos se pronunciaron en contra del prolongamiento de la vida de un paciente que ha sido ya desahuciado y que por medio de máquinas sigue viviendo, cuando médicamente no hay nada más que hacer.
Rodrigo Aguilar, obispo de Matehuala, dijo que "la Iglesia está de acuerdo con los cuidados paliativos y condena el prolongamiento terapéutico de la vida, cuando médicamente ya no hay ninguna esperanza, lo que se conoce como distancia o ensañamiento terapéutico".
El obispo Rodrigo Aguilar señaló que dejar morir no es eutanasia.
La iglesia Católica, aseguró, está a favor de la muerte digna y comparte la preocupación de no fomentar la cultura del dolor por el dolor.
"Hay una diferencia radical entre 'dar la muerte' y 'consentir el morir', el primero es un acto supresivo de la vida, 'matar'; el segundo, es aceptar el padecimiento hasta la muerte", explicó el obispo.
El obispo de Toluca, Monseñor Francisco Javier Chavolla, dijo que el ser humano no es dueño de su vida y por eso no puede decidir sobre ella.
El dolor físico está unido a la pasión de Cristo y este dolor representa una fuente de redención y riqueza espiritual, aseguró el representante de la Iglesia.
Monseñor Francisco Javier Chavolla Ramos agregó que “tenemos que enseñar al hombre a enfrentar el dolor que acompaña al hombre desde que nace".
Así lo dieron a conocer los obispos de México durante su LXXX Asamblea que realizan en las instalaciones del Episcopado en el Estado de México.