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CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 14, 2005.- Para México el Estado laico es un avance incuestionable, aseguró el Secretario de Gobernación.
“La laicidad entendida como la autonomía de lo civil y lo político respecto de lo religioso y lo eclesiástico es una conquista que pertenece ya al patrimonio de la civilización”,dijo Carlos Abascal, Secretario de Gobernación.
Habló al inaugurar el Primer Congreso Internacional sobre Iglesias, Estado laico y sociedad.
En la ceremonia se leyó una carta del presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, José Guadalupe Martín Rábago.
En la misiva la Iglesia católica afirma que la laicidad del Estado es auténtica cuando facilita la creación de un ambiente político que garantice la práctica religiosa de todos los ciudadanos y su libre decisión de creer o no creer.
“Cuando la Iglesia exige la libertad religiosa no solicita una dádiva, un privilegio o una licencia que depende de situaciones contingentes, de estrategias políticas o de voluntad de las autoridades, sino que está pidiendo el reconocimiento efectivo de un derecho irrenunciable”, dijo Carlos Aguiar Retes, Secretario General del Episcopado Mexicano.
En su mensaje, el Nuncio Apostólico en México dijo que la comunidad católica quiere colaborar para el desarrollo integral y la convivencia armoniosa de la sociedad.
“Ella no pide privilegios ni favores, pero al mismo tiempo no se resigna a ver su fe arrinconada en la esfera privada sin ninguna manifestación social ni pública como si la experiencia cristiana fuese un Ghetto y no pudiera contribuir a reforzar y eliminar los principios básicos de la convivencia civil”,dijo Giuseppe Bertello, Nuncio Apostólico en México.
El Ombusman aseguró que las reformas constitucionales de 1992 fuero claves para la consolidación de un estado laico y para el reconocimiento al derecho a la libertad religiosa.