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LA HABANA, Cuba, nov. 17, 2005.- El ex canciller mexicano Jorge Castañeda es hoy el centro de las críticas de la prensa oficial cubana, que califica de “debilucha” su postura en el reciente conflicto diplomático surgido entre México y Venezuela.
El periódico cubano Granma afirmó que a Castañeda le “faltan moral, principios, convicciones e inteligencia para este diferendo”, que tuvo su origen en la reciente IV Cumbre de las Américas, celebrada en la ciudad argentina de Mar del Plata.
Allí, el presidente mexicano, Vicente Fox, y su homólogo venezolano, Hugo Chávez, protagonizaron una disputa pública respecto a sus posiciones sobre el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), proyecto liderado por Estados Unidos.
“La posición del ex canciller (Castañeda) es ‘debilucha’, porque señalar que Chávez trató de ‘ideologizar’ las discusiones sobre el ALCA para establecer una ‘estrategia continental’ no tiene sustento alguno en la realidad latinoamericana”, apuntó el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.
También consideró que tanto en México como en América Latina, la palabra de Castañeda “huele mal” y recuerda que renunció a su cargo como secretario de Relaciones Exteriores, “debido a la serie de errores cruciales que cometió en las relaciones con Cuba”.
“Ahora, después de que hundió en su momento a Fox en el ridículo, Castañeda sale en defensa del inquilino de Los Pinos y reclama nada menos que la ruptura de relaciones con Venezuela, por el hecho de que Chávez respondiera fuertemente a las acusaciones vertidas contra él por Fox”, menciona el rotativo.
Asimismo, sostiene que “para mostrar su valía a Estados Unidos, Castañeda se hizo ‘íntimo amigo’ de las organizaciones anticastristas en Miami, donde fue anunciado como el próximo presidente de México.
El artículo de Granma consideró que “la diatriba del apoyado por la mafia de Miami (como llama la prensa al núcleo principal del exilio cubano) pretende acusar a Chávez de tratar de sacar a México del Mercosur”, pero subrayó que México no es miembro de ese grupo y “la filosofía económica del Gobierno actual es absolutamente de entrega de riquezas a Estados Unidos”.
En 2002, cuando estalló la mayor crisis política y diplomática de la historia de las relaciones entre Cuba y México, el gobierno cubano arremetió con dureza contra Castañeda, entonces responsable de la política exterior mexicana.