Visite el sitio especial de Diálogos por México Visite el sitio especial de Crisis México-Venezuela
GUADALAJARA, México, nov. 18, 2005.- Daniel Landa arribó al aeropuerto Miguel Hidalgo alrededor de las siete de la noche, después de ser herido en un tiroteo.
De ahí fue trasladado en el helicóptero de la policía tapatía al Centro Médico de Occidente del IMSS.
La vida del joven pendía de un hilo. Presentaba perforación de cráneo por arma de fuego.
“Esto dañó partes vitales que le provocó daños neurológicos que lo mantiene en coma”, dijo Juan José González, vocero del MISS.
El miércoles por la noche tras realizar dos electroencefalogramas, médicos diagnosticaron muerte cerebral.
“Prácticamente el muchacho ya venía en muerte cerebral, era irrecuperable la lesión porque fue una arma muy potente”, dijo Marcelo Castillero, director de la Torre de Especialidades del IMSS.
Al conocer la noticia familiares decidieron donar órganos del menor. Hoy gracias a su generosidad, Esperanza Vargas de 64 años y Julián Orozco, de 42 años, gozan de buena salud, ya que a cada uno les transplantaron un riñón.
“Estoy feliz porque estoy estrenando riñón, no se explicarlo, pero le puedo llamar héroes a los que donaron, porque donan parte de su vida”, dijo Esperanza Vargas.
“Pues fue una vida muy dolorosa, llena de cirugías, vivía uno en el Seguro, entonces gracias a esto, a Dios porque nos está concediendo una nueva oportunidad con el transplante”, dijo Julio Orozco, transplantado.
Este es tan sólo un caso de sufrimiento y de dolor, pero también de amor y esperanza para aquellos que tienen años en lista de espera de un órgano.