Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 8, 2005.- La principal línea de investigación del narcovideo dado a conocer la semana pasada, es que se trató de una estrategia para dañar a la Subprocuraduría de Delincuencia Organizada y otras autoridades por las acciones en contra del cartel de Sinaloa.
Para la PGR, la principal prueba de que se trató de una grabación "amañada" es que los captores de los cuatro sicarios de los "Zetas", los obligaron a decir que estaban en Nuevo Laredo, Tamaulipas, cuando existen suficientes indicios de que la grabación se realizó en un inmueble de Acapulco, Guerrero.
Según las investigaciones, el engaño tuvo la finalidad de hacerle creer a los líderes del cártel del Golfo, que en su propio centro de operaciones ya había una fuerte presencia de la organización encabezada por Joaquín Guzmán Loera, alias "El Chapo", y los hermanos Beltrán Leyva.
Para el Ministerio Público Federal, la ejecución de Juan Miguel Vizcarra Cruz al final del video fue real, así como la tortura en contra de los cuatro sicarios, sin embargo, la forma en que confesaban uno tras otro sus delitos y sus presuntos vínculos, podría demostrar que los captores les impusieron una especie de guión para que en él se basaran para hacer sus declaraciones.
Hasta el momento, no existen indicios suficientes para asegurar que durante la grabación del video y la ejecución de los sicarios estuvieran presentes elementos de la Agencia Federal de Investigación.
Sin embargo, la PGR cuenta con pruebas fehacientes de que algunos AFI participaron en el secuestro de al menos dos de los sicarios que aparecieron en el video.
El Ministerio Público Federal continúa con las investigaciones para determinar si existen más elementos de la AFI, o de otras corporaciones federales o locales, que tengan vínculos con los carteles de Sinaloa y el Golfo.