Visite el sitio especial de Diálogos por México CHIAPAS, México, dic. 22, 2005.-Alrededor de dos mil personas recordaron hoy en una misa el octavo aniversario de la masacre en Acteal, en Chiapas, donde fueron asesinados 45 indígenas, en su mayoría mujeres y niños.
Representantes de la organización campesina "Las Abejas", de grupos no gubernamentales y de la Iglesia católica condenaron ante la Virgen de la Masacre la impunidad que envuelve al caso de violencia de paramilitares en Chiapas.
El 22 de diciembre de 1997 un grupo armado afín al Partido Revolucionario Institucional (PRI) asesinó a 45 indígeas rezaban en una ermita en esta comunidad chiapaneca.
Organismos como el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (CDHFBC) y la Red de Defensores Comunitarios por los Derechos Humanos responsabilizaron, por acción u omisión, de la matanza a ex colaboradores del entonces gobernador Julio Cesar Ruiz Ferro.
Para el CDHFBC, la impunidad continúa en el hecho, donde murieron hombres, niños y mujeres, de las cuales cuatro estaban embarazadas.
Explicó que en los siete procesos abiertos fueron procesados 87 civiles indígenas, de los cuales seis tienen sentencia firme, seis más fueron absueltos, uno murió y el resto sigue en el sumario.
Además, hay 27 órdenes de arresto que no han sido ejercidas, y 15 funcionarios "de bajo nivel, en su mayoría policías", que han sido procesados por homicidio calificado, lesiones y tenencia ilícita de armas de uso exclusivo del Ejército.
Asimismo, el organismo recordó que ninguna de las condenas ha llevado a que se realicen pagos para reparar el daño causado a las víctimas.
Acteal sigue siendo hoy un "signo de la transición fallida" que significó la salida del PRI tras 71 años en el poder, y la llegada de Vicente Fox a la Presidencia en el 2000, indicó el CDHFBC.
Esta semana, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes, admitió en rueda de prensa que la investigación de la matanza "quedó a medias" y lamentó que para el Gobierno de Fox sea "un problema que tiene superado" y que ya no les preocupa.
En otra rueda de prensa celebrada hoy, el obispo de Tuxtla Gutiérrez, Rogelio Cabrera López, dijo en la capital de Chiapas que es necesario acabar con la impunidad que rodea al caso porque un mal genera otro.
El prelado pidió ir a fondo en la investigación de las causas de la matanza, perpetrada en el estado más pobre de México, donde la vida ha estado marcada durante siglos por la desigualdad entre unos pocos propietarios y una mayoría de indígenas.