Visite el sitio especial de Diálogos por México WASHINGTON, Estados Unidos, dic. 26, 2005.- El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, se entrevistó este lunes con el subsecretario de Estado, Robert Zoellick, para hablar sobre el disgusto de México, compartido por algunos países latinoamericanos, por un proyecto en debate en el Congreso estadounidense de construir más bardas para evitar el cruce ilegal en la frontera común de 3 mil 200 kilómetros.
Un portavoz de la embajada de México en Washington dijo que la entrevista fue reservada, por lo que no se realizó en el Departamento de Estado, sino “en algún lugar privado y aún cuando el contenido es conocido no se esperaba un comentario formal” de parte del canciller. El Departamento de Estado está cerrado debido a las fiestas navideñas. Esta es la segunda entrevista que Derbez realiza desde su llegada a Washington el pasado viernes, cuando sostuvo pláticas con el cardenal Theodore McCarrick, de la arquidiócesis de Washington, que tiene influencia también sobre los estados vecinos de Virginia y Maryland conformando un área de más de medio millón de inmigrantes, particularmente centroamericanos.
Susan Gibbs, portavoz de McCarrick, se abstuvo sin embargo de dar detalles del encuentro.
Derbez dijo la semana pasada en México que el proyecto de construir una doble cerca en los puntos de mayor flujo de inmigrantes indocumentados en la frontera común era xenófobo.
“Es una verdadera miopía y ceguera de un grupo de personas xenofóbicas en los Estados Unidos”, declaró.
Aún cuando el proyecto encara todavía el debate en el Senado, lo cual se haría en febrero, su aprobación por la Cámara de Representantes es una preocupación que aflige también a otros países, como Honduras y Venezuela, que ya dieron su apoyo a las gestiones mexicanas.
Derbez, quien según el portavoz mexicano no tiene planes de entrevistarse con miembros del Congreso, ha dicho reiteradamente que México desea una ley de inmigración que contemple la legalización de la permanencia de los mexicanos a partir de su contribución al desarrollo económico estadounidense.
En Estados Unidos hay por lo menos 4 millones de mexicanos indocumentados de entre 8 y 11 millones de todas las procedencias.