WASHINGTON, Estados Unidos, 27 dic. 2005.- El canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, regresa este martes a México sin resultados concretos, pero con la certeza de haber aclarado a las autoridades de Estados Unidos el interés de su país en una reforma migratoria integral. Una fuente diplomática mexicana consultada este martes en Washington indicó que el objetivo del viaje fue "difundir el punto de vista del Gobierno mexicano respecto al tema migratorio, y hablar de otros temas regionales".
"Nosotros no buscamos la promoción de la inmigración ilegal, como se cree en algunos sectores de EU. Lo que queremos es continuar el diálogo", que conduzca a una reforma migratoria integral, añadió.
Derbez se reunió ayer lunes con el subsecretario de Estado estadounidense, Robert Zoellick, y con el de Asuntos Interamericanos, Tom Shannon.
El viernes pasado se reunió con el cardenal Theodore McCarrick, arzobispo de Washington, quien preside la comisión para asuntos de inmigrantes de la Conferencia de Obispos Católicos de EU.
El influyente grupo apoya una reforma migratoria en el país.
La visita de Derbez, de carácter privado, se enmarca en la campaña permanente que mantiene el Gobierno de México ante las autoridades locales, estatales y federales de EU a favor de una reforma de las leyes migratorias que permita una migración "legal, segura, ordenada y humana".
La visita de Derbez a Washington también se produce en momentos en que el Senado de EU prevé retomar el tema migratorio en febrero próximo, mientras se recrudecen las posiciones a favor y en contra de una reforma migratoria en el país.
El pasado 16 de diciembre, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley del republicano James Sensenbrenner -y respaldado por el ala más conservadora de su partido- que además se perfila como una de las más duras contra la inmigración ilegal en más de una década.
La medida de Sensenbrenner echó por la borda la idea del presidente de EU, George W. Bush, de poner en marcha un programa de "trabajadores huéspedes" que permita la legalización de temporal, de hasta seis años, para millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.
La iniciativa, respaldada por la Casa Blanca -aunque ha pedido modificaciones- tiene que ser aprobada también por el Senado, donde afronta un futuro incierto.
Entre otros elementos, la legislación prevé la construcción de barreras en varios tramos de la frontera con México, el envío de más agentes federales a la frontera común, la deportación expedita de inmigrantes indocumentados y mayores sanciones contra empresas que los contraten.
El Gobierno de México ha calificado la medida de Sensenbrenner como xenófoba, tras considerar que la construcción de muros en la frontera no es una señal de amistad ni de "buenos vecinos", especialmente en un país que se jacta de ser una nación construida por inmigrantes.