Visite el sitio especial de Huracanes: la devastación CIUDAD DE MÉXICO, México, dic, 31, 2005.- El cardenal Norberto Rivera Carrera llamó a los fieles de la Iglesia Católica a reparar el tejido social y devolverle a las instituciones su credibilidad, así como encontrar los caminos hacia un auténtico desarrollo que haga realidad la justicia social.
Durante su mensaje de año nuevo en la “misa de gallo” celebrada en la Catedral Metropolitana de la ciudad de México, el líder religioso pidió erradicar la cultura de la muerte, superar y recuperarnos de los terribles daños causados por la corrupción.
El prelado pidió también a los católicos, especialmente a los jóvenes, renovar la esperanza y conducirse en el marco de la verdad y la paz, con lo cual su vida personal, familiar y social tomará un nuevo rumbo.
Además sostuvo que las decisiones que se tomen en el ámbito nacional y en las relaciones internacionales cambiarán totalmente si se procede en la verdad para obtener la paz.
El arzobispo primado de México aseguró que el año nuevo es un llamado a poner en práctica la responsabilidad en nuestras familias y en la sociedad, para que la esperanza no se convierta en un sueño.
Convocó a los feligreses a volver al respeto por la vida y establecer una nueva cultura de la paz e indicó que "todo esto es posible si nos dejamos invadir por el amor de Dios y si asumimos nuestro compromiso con la ciudad".
El cardenal aseguró que los mexicanos deben enfrentar el nuevo año como un reto a su capacidad de imaginar y construir el futuro y superar la tendencia a esperarlo pasivamente, empleando formas concretas de compromiso, para asegurar un mejor futuro y librar los males y las culpas que les agobian.
Este año nuevo –resaltó- también es una invitación a vivir la esperanza en nuestra vida personal y comunitaria, pues consideró que es fácil dejarnos arrastrar por el derrotismo y el escepticismo reinante a consecuencia del fracaso de muchas ilusiones y anhelos de la humanidad.
Rivera Carrera sostuvo que hay muchas realidades oscuras que nos pueden llevar a la tentación de vivir hoy y dejarnos arrastrar por la mentalidad de "comamos y bebamos que moriremos mañana". Esta tentación, añadió, se hace especialmente palpable en el sector que debería estar más abierto a la esperanza: la juventud.
Frente a esta situación, el ministro religioso mencionó que la convocatoria de la Iglesia Católica en este primer día del año es vivir la esperanza.