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TEXAS, Estados Unidos, ene. 08, 2006.- Los inmigrantes ilegales que sean capturados en la frontera de Texas con México serán detenidos y deportados en vez de ser dejados en libertad, como lo eran hasta ahora como parte de una política que buscaba ahorrar espacio en las prisiones pero alentó el ingreso de indocumentados al país.
Utilizando el método de apresar y liberar, las autoridades detuvieron en diciembre un promedio de 150 inmigrantes no-mexicanos por día durante el 2005 cerca de Eagle Pass. Muchos de ellos querían ser capturados porque la política les permitía permanecer en Estados Unidos si prometían comparecer ante un tribunal después de 30 días. Cerca del 90% no se presentaba. La política no se aplicaba a los mexicanos porque los agentes de inmigración podían devolverlos a su país.
Por el nuevo endurecimiento de las normativas, las autoridades dejaron disponible en las prisiones espacio para los inmigrantes arrestados en esta zona. Si son capturados, son procesados por ingresar ilegalmente, un delito menor. Si con acusados, son sentenciados hasta a 180 días de cárcel mientras comienzan los trámites de deportación.
La zona designada incluye a Eagle Pass, una población ubicada a unos 225 kilómetros al sudoeste de San Antonio, y partes de la frontera de 330 kilómetros en el sector Del Río de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.
Sin embargo, el portavoz de la Patrulla Fronteriza Hilario Leal no especificó la zona ni cuándo terminará el programa temporario.
Si el programa es exitoso, dijo Leal, será extendido a más áreas y podría convertirse en permanente. Con el nombre "Operation Streamline II", el operativo fue lanzado el 12 de diciembre y refleja la urgencia del secretario de Seguridad Interna Michael Chertoff de controlar la situación.
"El presidente y el secretario de Justicia y Michael Chertoff han dejado en claro que tenemos que hacer un mejor trabajo y terminar con los días de (la política de) detener y liberar", declaró el fiscal Johnny Sutton, cuyo distrito incluye a Eagle Pass.
Los inmigrantes que no son mexicanos "están aprovechándose de nuestro sistema porque la noticia de que pueden acceder libremente al interior ha llegado hasta sus países. Eso ha tenido que frenarse", manifestó.
Algunos activistas de inmigrantes sostienen que la política de capturar y liberar daba tiempo a los inmigrantes para encontrar alguna forma legal para permanecer en el país. El endurecimiento de la política elimina esa oportunidad, consideran.