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NUEVO LAREDO, México, ene. 9, 2006.- Aumentó a siete la cantidad de asesinatos en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
En las últimas horas falleció Abel Chala Córdova, de 19 años, quien fue herido por pistoleros que emboscaron a varios hombres mientras participaban en un cortejo fúnebre.
El joven, desempleado, originario de Cárdenas, Tabasco, expiró en el Hospital General. Allí permanecen internados los hermanos José Ángel y Efraín López de la Cruz, de 16 y 26 años, respectivamente, cuyo padre, Tomás López Hernández, de 45 años, fue acribillado en las inmediaciones de una funeraria.
“Ellos están siendo declarados por el agente Ministerio Público para que den su versión respecto del hecho por los que resultaron lesionados”, informó el delegado de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), Pedro Leonel Montelogo.
La Procuraduría General de la República (PGR) atraerá la investigación de este caso por las armas de grueso calibre que fueron aseguradas en dos vehículos, uno de ellos de Tomás López Hernández y el otro de los presuntos sicarios.
En un hospital particular murió a consecuencia de una “bala perdida”, el estudiante Miguel Ángel Singer Mendiola, de 15 años, quien pasaba por el lugar en el momento en que pistoleros baleaban a Gustavo Zamora Avilés, de 16 años, quien sólo recibió un impacto de bala.
La señora Carmen Mendiola Rangel hizo la identificación oficial.
“Identificó el cuerpo sin vida como el de su menor hijo”, precisó Montelogo.
Está hospitalizada la estudiante Laura Roxana López Carvajal, de 16 años, quien recibió un balazo cuando acompañaba a Singer Mendiola. En el lugar, peritos de la Procuraduría de Justicia del Estado recogieron casquillos percutidos del calibre 45 y de ametralladora Ak-47 “cuerno de chivo”.
En el hospital del Seguro Social expiró José Luis Sánchez, de 54 años, quien fue encontrado en una casa de la colonia Infonavit con huellas de tortura en el cuerpo, lesiones de ataduras en las muñecas de las manos y quemaduras presuntamente de cigarrillos.
El hombre no alcanzó a rendir declaración, por lo que se ignoran las causas de la agresión que sufrió así como la identidad de sus victimarios.