Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 17, 2006.- La comisionada para Prevenir y Erradicar la Violencia en Ciudad Juárez, Guadalupe Morfín Otero, afirmó que la violencia contra la mujer en esa zona fronteriza "es una realidad lacerante" y subrayó "yo no acepté trabajar en un mito".
En respuesta a las declaraciones del subprocurador de Derechos Humanos y Atención a Víctimas del Delito de la Procuraduría General de la Republica (PGR), Mario Álvarez Ledesma, en el sentido de que "nunca" Ciudad Juárez ha ocupado el primer lugar en homicidios de mujeres, Morfín Otero subrayó "yo no me caso con una cifra".
Asimismo, enfatizó: "Sean 379, como lo afirma la Subprocuraduría de la PGR, o sean 400, son suficientes. No queremos una sola más".
La funcionaria federal calculó que una tercera parte de los homicidios de mujeres de 1993 a la fecha corresponden a violencia doméstica, similar cantidad a la violencia generalizada y el último tercio a homicidios seriales.
Entrevistada en la Secretaría de Gobernación expuso: "Yo acepté trabajar en un tema que ha sido un asunto complejo, un drama" que no es privativo de Ciudad Juárez, pero no porque se le pueda comparar con otras entidades deja de tener una carga fuerte en materia de impunidad, en la que hay responsabilidades compartidas.
Pero eso, dijo, no nos tranquiliza, pues "también hay feminicidio íntimo con extrema crueldad, también hay crímenes de odio a las mujeres, por ser mujeres, dentro del hogar".
Asimismo, esos crímenes son fruto de una violencia generalizada en la frontera, y ahí habría que preguntarse por qué proliferan las armas, por qué está ocurriendo la exacerbación de posturas entre bandas que riñen, entre personas que son robadas o asaltadas.
Finalmente, reflexionó, los homicidios de mujeres también tienen connotaciones sexuales, pero no implican necesariamente una violación, pues hay ejecuciones en situaciones de prostitución o comercio sexual para no pagar a las sexo-servidoras.
Morfín Otero, concluyó en que las connotaciones sexuales tienen que ver con el acomodo del cuerpo, de las ropas, el lugar donde son desechados los restos, lo que "nos está dando mensajes claros de cómo es devaluada la integridad femenina".