Visite el sitio especial de Diálogos por México MONTERREY, México, mar.9 , 2006.- Horas antes, Mauricio Santoy Riveroll, aseguró no estar arrepentido por haber ayudado a su hermano Diego a huir tras matar a dos niños y degollar a su novia, en la colonia Cumbres, en Monterrey, pero, ante el Juez Primero de lo Penal, al escuchar los detalles de la masacre rompió en llanto.
Mientras el ya confesó autor material permanece en la casa de arraigo número 2, en Escobedo, en espera de exámenes psicológicos y pruebas antidoping, Mauricio, acusado de encubrirlo, fue llevado del penal de Cadereyta al Palacio de Justicia en Monterrey.
Ambos hermanos se encontraban a tres horas de cruzar la frontera sur, con rumbo a Guatemala, pero fueron capturados y llevados de nuevo a Monterrey para enfrentar su proceso penal.
Diego Santoy Riveroll, confesó con lujo de detalle la manera en que acabó con la vida de los dos hermanitos de su ex novia Érika Peña Coss, con un cuchillo y una cuerda de persiana, en un domicilio de la colonia Cumbres.
“No me consta nada de eso, entonces no puedo hacer ninguna declaración”, dijo Mauricio Santoy Riveroll, hermano de presunto asesino de dos niños.
Mientras Diego Santoy espera la notificación de su traslado al penal y comenzar el juicio por la muerte violenta de dos inocentes de 3 y 7 años, Mauricio se acogió al artículo 20 Constitucional.