Ex novia de Diego Santoy desmiente pacto de muerte



por: Redacción / Primero Noticias
Fuente: Noticieros Televisa




Se recupera Erika Peña, ex novia de Diego Santoy, y a través de una carta contradice la versión del presunto homicida sobre un pacto de muerte






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MONTERREY, México, mar. 10, 2006.- Erika Peña se recupera y en una carta contradice la versión de Diego Santoy sobre un pacto de muerte. Afirma que él mato a sus dos hermanitos y que estaba drogado.

Erika ya pudo escribir una carta de puño y letra en la que da su versión de los hechos. Por principio refuta lo dicho por su ex novio y agresor, Diego Santoy Riveroll, quien aseguró que habían hecho un pacto de muerte. Dijo que la agredió a martillazos en la cabeza, que le confesó que había matado a sus hermanos y a la empleada doméstica y que había consumido drogas en exceso.

Además, que le pidió que lo matara y que al negarse, Diego le dijo que entonces él la mataría y luego él se tiraría de un puente.

A continuación le presentamos el texto íntegro del comunicado que Erika Peña difundió desde el hospital donde convalece, en Monterrey, Nuevo León.

Yo me levanté en la mañana y al entrar al cuarto de mi mamá, apareció Diego Santoy detrás de la puerta con un pasamontañas y cinta en los zapatos, me tapó la boca y me dio martillazos en la parte trasera de la cabeza hasta dejarme inconsciente en el suelo.

Me dijo que había matado a mis hermanos y a la muchacha, y que él había tomado un exceso de drogas y que le quedaba poco tiempo de vida, se recostó a un lado mío y me pidió que lo dejara morir a mi lado. Pasó aproximadamente media hora y él no mostraba señal alguna de que fuera a morir, yo le dije: ‘creo que lo que te tomaste no funcionará’, y me dijo: ‘vamos a dar un paseo’, yo le dije que no quería y que realmente no podía ponerme de pie, y que como quiera, yo quería ver a mis hermanitos.

Él se puso de pie, me dio su navaja y me dijo: ‘mátame’. Yo le dije que no y él me dijo: ‘entonces yo te voy a matar a ti’. Yo le rogué que no lo hiciera, que mi mamá se iba a poner muy triste, él me dijo que lo sentía mucho, pero que él y yo estábamos destinados y que me iba a matar y que luego me alcanzaba, que se iba a tirar del puente atirantado, yo le dije que ‘yo ni muerta’ me iba con él y dijo que si no iba a estar con él, entonces no iba a estar con nadie, y me encajó su navaja en el cuello aproximadamente tres veces.

Tardé mucho en desangrarme y él parecía tener prisa, me pisó el cuello y navajeó el pulmón para que muriera más rápido y yo fingí no respirar y esperé a que se fuera. Escuché el ruido de la puerta, y con la poca fuerza que me quedaba, me puse de pie, pero en ese momento sentí un golpe en la nuca que me regresó al suelo. Obviamente Diego, asegurando un buen trabajo, fingí convulsiones y me quedé inmóvil, esperé en el suelo unos cinco minutos sin moverme y me volví a poner de pie; Diego ya se había ido.

Probablemente pensó que yo ya estaba muerta, pero no era así, con mis últimos esfuerzos logré llegar a la oficina que se encuentra en la parte trasera de la casa, donde fui auxiliada por Linda, la secretaria, y fui llevada al hospital en una ambulancia, donde perdí el conocimiento y desperté en un cuarto de hospital, viva, gracias a Dios.

Aún no entiendo el comportamiento de Diego, tal vez es muy obsesivo y no soportó la idea de no ser correspondido con el amor que él decía tenerme, pero que no creo que fuera cierto, ya que él me vio llorar, rogar y sufrir por mi vida y él simplemente la quería tomar, sin importar lo que yo quería y mis infinitas ganas de vivir”.


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