Visite el sitio especial de Diálogos por México MONTERREY, México, mar. 14, 2006. – La frustración y los impulsos. Combinación explosiva que puede convertirse en tragedia.
“En el caso concreto de este individuo, la emoción es frustración y la frustración lleva a la agresión; el individuo actuó en forma agresiva, y otro factor, desproporcionada, fue un acto que intenta destruir aquella figura que le generó la frustración y todo lo que está al rededor de ella”, dijo el doctor Enrique Camarena, Director General de Servicios Siquiatría SSA.
Este especialista asegura que en el caso Diego Santoy, el joven que hirió a su ex novia y mató a sus hermanos menores, puede existir el pobre control de impulsos, es decir, cuando la emoción le gana a la razón, y es más un sentimiento que el análisis de las consecuencias.
Y otro factor, la poca tolerancia a la frustración, que indica que al individuo le falta capacidad para entender que no todas las cosas tienen que salir bien.
“En general la juventud tiene más tendencia a ser más impulsiva, pero no se puede generalizar, yo creo que depende mucho de la educación, de la infancia que haya tenido, del grado de sufrimiento que haya tenido durante las etapas tempranas del desarrollo, de lo que haya aprendido de sus mayores”, aseguró el doctor Camarena.
Hay 3 trastornos psiquiátricos que podrían ser sólo algunas de las causas por las que un individuo desarrolla baja tolerancia, frustración y pobre control de impulsos:
- La depresión mayor.
- La esquizofrenia de tipo paranoide.
- El trastorno antisocial de la personalidad.
Sin embargo, en el caso del homicida de Monterrey, el doctor Camarena dice, sería importante hacer un estudio más profundo de psiquiatría legal.
Donde son necesarias aún de 8 a 12 entrevistas más.
“Y desde luego los estudios de gabinete, que tendrían que ser electroencefalograma, y la tomografía axial, porque existen algunos casos raros donde el individuo puede tener un tumor cerebral, o un daño cerebral que explique el acto delictivo o el acto impulsivo”, declaró el doctor Camarena.
Y complementa:
"En toda una familia, donde se han observado conductas agresivas o impulsivas, puede que un sólo miembro tenga un trastorno de este tipo y lo demás no lo desarrollen.
“Lo que vimos en este chico es la punta del iceberg, de muchas cosas que no conocemos en este momento, y que habrá que investigar a profundidad para saber las verdaderas causas que motivaron esta conducta” aseguró el doctor Camarena.
Porque dice, la conducta humana es impredecible, pero las bases, desde la niñez, son fundamentales para el sano desarrollo.