Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 15, 2006.- Hay contradicciones en la investigación en torno al asesinato de los dos menores de Monterrey, Nuevo León, y en el intento de homicidio contra Erika Peña Coss, aseguró el padre de Diego y Mauricio Santoy Riveroll.
Entrevistado la mañana de este miércoles por Carlos Loret de Mola, para Primero Noticias, José Manuel Santoy afirmó que en las declaraciones que se han hecho hasta el momento, los tiempos y los hechos no cuadran.
El padre de Diego Santoy, el presunto multihomicida, hizo énfasis en las contradicciones que hay tanto de Erika, de Diego, de la secretaria de la señora Tere Coss, y de la empleada de la limpieza. Para él, hay algo que no está claro.
“Los tiempos no cuadran, no cuadran las declaraciones, no cuadran muchas cosas, esperemos que estoy ya termine, ya es mucho. No es posible de que dentro de esa casa, el día de los hechos, en un día común, donde hay colegio, nadie se enteró de nada de lo que pasó dentro de esa casa, o sea, gente dormida, la otra persona no escuchó nada, digo, no es lógico. No es posible esto, solamente Diego y Erika saben la verdad, solamente ellos dos, los demás todos estamos especulando”, comentó José Manuel Santoy.
Se espera que en las próximas horas salga del hospital Erika, Peña Coss, la joven que estuvo a punto de ser asesinada por su ex novio Diego Santoy Riveroll. Ha permanecido internada en el Hospital Universitario de Monterrey, Nuevo León, desde el 2 de marzo, cuando Diego intentó asesinarla y degolló a sus dos hermanos.
Diego podría ser consignado por los crímenes que cometió y es posible que su condena llegue a los 40 años de prisión, en el penal de Topo Chico, en Monterrey.
Mauricio, su hermano, podría ser liberado en las próximas horas pagando una fianza de 300 mil pesos. Actualmente se encuentra en el Cereso de Cadereyta por el delito de encubrimiento, por ayudar a Diego a huir.
Pero las interrogantes siguen aumentando, después de que Azura Peña Coss, hermana de Erika, rindió su declaración ante la Procuraduría de Nuevo León. Afirmó que ella estuvo en la casa el día de los crímenes, pero aseguró que ella no sufrió ninguna agresión física.
Explicó que se dio cuenta que Erika estaba herida, hasta que un amigo le llamó por teléfono y le dijo que su hermana había chocado.
Azura dijo que en ese momento se asomó por la ventana de la recámara y vio a su hermana tirada en la oficina de su mamá, corrió al lugar y ahí Erika le dijo que Diego la había apuñalado.