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CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 22, 2006 .- La pobreza provoca historias como la de un bebé de tres meses de edad, que nació prematuro, que no estuvo bien alimentado porque su madre sufrió carencias.
“Esto ocasionó una desnutrición, severa, son niños que tienen defensas muy bajas, y que también ocasionó una bronconeumanía y pues ahorita el niño se encuentra muy delicado”, dijo Mireya Mota, Subdirectora médica del DIF de Nezahualcóyotl.
La pobreza es una de las principales causas de la desnutrición que puede terminar en muerte.
“Las condiciones económicas no son tan buenas que digamos de la mami, y bueno, eso condiciona también... ”, dijo Mireya Mota, subdirectora.
Historias que se repiten. Tan sólo en el DIF de Nezahualcóyotl, estos casos se dan más de 50 veces al año.
“Él llega con bajo peso, sin tono muscular, o lo que es la piel pegada al hueso, panzoncito, que es también un síntoma de desnutrición”, relató Galileo Cruz, encargado del albergue infantil.
En nuestro país hay más de 20 millones de mexicanos que sufren desnutrición crónica.
Poco más de tres millones de niños menores de cinco años presentan algún grado de desnutrición y 800 mil menores están en alto riesgo.
Un tercio de las familias del país tiene niños con problemas nutricionales.
“Se hace más presente en las zonas marginadas, en las zonas rurales, en las zonas indígenas de nuestro país”, dijo Leticia Cervantes, investigadora del Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán”.
Y las consecuencias también son graves.
“Lo más común, anemia por deficiencia de hierro, los niños van a estar cansados, apáticos, delgados, con manchitas en la cara, problemas respiratorios, problemas de infección, normalmente diarreas”, dijo Leticia Cervantes.
Felipe tiene 11 años, tiene anemia y está desnutrido. Su madre vive de la “Pepena”, trabaja en el Bordo de Xochiaca, en el Estado de México y asegura que no es fácil tener siempre los recursos para atender a su hijo.
“Porque hay días que cafecito, té, a veces sí hay lechita, avena, a según a como nos vaya, a veces frijolitos, sopa, más lo procuramos a él que a nosotros, por lo mismo de que necesita más la alimentación”, comentó Elsa González, pepenadora.
Elsa sabe que su hijo Felipe necesita vitaminas, pero no puede comprarlas, y dice que no hay de otra.
Ahí, junto a ellos, hay otros muchos, que viven en las mismas condiciones.
Niños que tiene 13 años pero pesan y miden lo de uno de 10. Y su desayuno, lejos de tener frutas, leche o cereales es una torta de tamal.
Se calcula que en México diariamente se desperdician alrededor de 17 mil toneladas de alimento, en campos agrícolas, centrales de abasto y supermercados.
Alimento útil que se tira porque ha sufrido, en la presentación o en su madurez, pero todavía es favorable para el consumo humano.
Con el alimento que no se aprovecha, alcanzaría para alimentar a 30 millones de mexicanos con raciones de 400 a 500 gramos.
Y entonces, esas vidas cambiarían.