Visite el sitio especial de Diálogos por México WASHINGTON, Estados Unidos, mar. 28, 2006.- En vísperas de la reunión cumbre entre los líderes de México, Estados Unidos y Canadá, el presidente George W. Bush exaltó la amistad con su homólogo mexicano Vicente Fox, al margen de los desacuerdos que han mantenido en sus mandatos.
“Realmente valoro mi amistad con el presidente Fox, hemos pasado por muchas cosas en mi presidencia y en la suya. Hemos estado de acuerdo en algunas cosas y en otras no, pero siempre hemos seguido siendo amigos, y eso es signo de una relación vital”, dijo Bush.
Estados Unidos y México mantuvieron diferendos en torno a la guerra de Irak, pero funcionarios estadounidenses aseguran que tales asuntos ya fueron superados.
Bush, quien habló la víspera con medios impresos de Estados Unidos, México y Canadá, agradeció además al presidente Fox los desplegados en grandes diarios estadounidenses, donde México refrendó su corresponsabilidad en el fenómeno migratorio.
“Aprecio eso. Creo que es muy importante que el gobierno mexicano continúe haciendo lo que han hecho recientemente, es decir, dejarle en claro al pueblo estadounidense que tenemos responsabilidades en ambos lados de la frontera", señaló.
Bush dijo estar obviamente consciente de la temporada política en México y señaló que su relación seguirá siendo con el presidente Fox hasta que alguien tome posesión. Las elecciones mexicanas serán el 2 de julio y el cambio de gobierno ocurrirá el 1 de diciembre. “Estoy seguro que habrá todo tipo de especulaciones sobre si Estados Unidos estará o no involucrado en la elección, y no será así, simple y sencillamente”, remarcó Bush.
“El tema de los valores comunes es muy importante para continuar trabajando con Vicente Fox y con quien sea que lo sustituya", insistió.
Bush se reunirá con el presidente Fox, con el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, los próximos 30 y 31 de marzo en el balneario mexicano de Cancún, Quintana Roo, donde pasarán revista a asignaturas de interés trilateral como la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad.
“Es una reunión importante, es una manera de confirmar que eventualmente, los tres de nosotros entraremos a un recinto a reunirnos y es una señal muy fuerte que los tres de nosotros trabajando juntos somos mejores que trabajando por separado”, dijo.
“Sea la seguridad fronteriza, el comercio o escuchando los valores que son importantes en nuestra vecindad, podemos hacer mucho juntos. Encuentro estas reuniones muy útiles y muy importantes", resaltó.
La perspectiva presidencial coincidió con la celebración en el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos de la finalización del proyecto de ley de reforma migratoria que examinará está semana la Cámara lata.
El panel aprobó una propuesta para legalizar a 11 millones de indocumentados, regularizar a 1.5 millones de trabajadores agrícolas y crear un programa de trabajo temporal para autorizar el ingreso futuro de 400 mil extranjeros al año.
Bush apoya un plan de trabajo temporal, pero no se ha pronunciado sobre si apoya darle ciudadanía a los indocumentados a través de una nueva legislación. Actualmente un indocumentado puede obtener la residencia contrayendo matrimonio con un o una estadounidense.
En la entrevista con los medios impresos, Bush insistió en su rechazo a una amnistía automática y reiteró que todo inmigrante que busque la ciudadanía debe ponerse detrás de la fila de inmigrantes que esperan ingresar legalmente a Estados Unidos.
“No creo que un país que depende de las leyes, debe decirle a alguien que estaba aquí ilegalmente, que se ponga al frente de la fila", sostuvo Bush.