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MONTERREY, México, abr. 1, 2006.- Durante su declaración preparatoria ante al juez primero penal de Nuevo León, Diego Santoy Riveroll dio su versión sobre el papel que desempeñó Erika Peña Coss la madrugada del pasado 2 de marzo, cuando fueron asesinados sus hermanos Érick y María Fernanda Peña Coss, de 7 y 3 años de edad.
Diego Santoy declaró que cerca de las 5:30 de la mañana del pasado 2 de marzo, Érika y él se encontraban en la cocina de la casa de la familia Peña Coss, cuando el menor Érick, de 7 años, pasó frente a la cocina y le recriminó a Érika por la presencia de Diego en la casa.
“Ella se veía muy distinta, muy alterada, como drogada”, señaló Diego Santoy.
El presunto homicida asegura que Érika peña le pidió detener a su hermano.
“Lo agarré de los hombros en la lavandería, agarré una cinta como de karate o tae kwon-do y lo sostuve con la cinta del cuello, estaba recostado encima de la cama que está en la lavandería y entonces Érika le encajó el cuchillo varias veces, mientras le sostenía la cabeza contra la cama. Se lo encajó varias veces en la cabeza y en la espalda”, aseguró Santoy Riveroll.
Indicó que después de cubrir el cuerpo con una cobija, se retiraron a la sala de la casa y Érika Peña le dijo lo siguiente.
“Me dijo, a ver si aprende, le pregunté que quién y me dijo que su mamá”, relató el presunto homicida.
Diego narró que minutos después, la empleada doméstica salió de su habitación y aseguró que él mismo la sometió amarrándola con cinta adhesiva y encerrándola en un baño.
Santoy Riverol refiere que después se fumó un cigarro y regresó a la sala a acompañar a Érika Peña, quién le pidió que consiguiera una cuerda, por lo que él cortó el cordón de un cortijero. Asegura que cerca de las 8:30 de la mañana, ya con luz de día, subieron a la habitación de la madre de Érika, Teresa Coss, porque escucharon ruido de pasos de su hermana menor.
Indicó que en ese lugar Érika Peña llamó a su hermana.
“Y le dijo: ‘ven beba, te voy a enseñar un juego para que después lo juegues con Érick, vamos a jugar al perrito’ -le dijo- ‘beba ponte como perrito’, la niña se puso de rodillas sobre el piso, se la pasó por la cabeza, se la puso sobre el cuello y empezó a estirarle mucho tiempo hasta que la niña dejó de moverse”, detalló.
El acusado refiere que después de ocultar el cuerpo de la menor en un clóset, Érika fue hasta la habitación de su hermana Azura y discutió con ella.
Posteriormente, asegura que Érika le entregó un martillo para que la golpeara.
“Se volteó, cerré los ojos y le empecé a pegar unas cuantas veces y ya no pude seguir. Me dijo: ‘necesito que termines conmigo’, saqué el cuchillo de mi bolsa y se lo encajé y luego me salí de ahí”, precisó Diego Santoy.
Declaró que después abandonó la casa llevándose a la sirvienta en la cajuela de un automóvil, propiedad de Érika Peña.
Al responder a preguntas de su abogada, Santoy habló de la relación que sostenía con Teresa Coss, madre de Érika Peña.
“Tuvimos relaciones sexuales la señora Tere Coss y yo el 30 de diciembre, y después durante el mes de enero, durante cuatro ocasiones ella me hacía el sexo oral en el baño de visitas de su casa, ella me abordaba cuando yo iba para la cocina y me decía al oído que fuéramos al baño y yo nunca me negué, porque después de la primera vez me daba miedo decirle, sentía que la señora Tere le iba a decir algo a Érika y que las cosas no resultarían muy bien”, aseguró.
Dijo que en los últimos dos años acudía por las noches con frecuencia a la casa de la familia Peña Coss a visitar a Érika Peña.
“Ya que no había nadie despierto, era cuando yo entraba a la casa, el motivo era para tener relaciones sexuales, generalmente me quedaba a dormir y al día siguiente ella me llevaba a la escuela, eso lo hacíamos estuviera su mamá de viaje o no estuviera”, comentó.
La diligencia concluyó a las 9:20 de la noche de este sábado.