Visite el sitio especial de Diálogos por México MONTERREY, México, abr. 6, 2006.- Catalina Bautista está considerada como una de las principales testigos del homicidio de los niños Érik y María Fernanda Peña Coss.
Treinta y cinco días después de que se registró este homicidio, Catalina Bautista relató, qué fue lo que ocurrió ese día:
"Me levanto y al abrir la puerta ahí es donde me sorprende un muchacho encapuchado, trae pasamontañas y los tenis, trae todo enredado con cintas y guantes, entonces ahí cuando ya me sorprende me da la vuelta y me amenaza con una pistola en la cabeza… ¿Cómo sabes que era una pistola, la viste?… Sí, era una pistola negra y larga… Me dice, no grites, porque si gritas y haces ruido, entonces sí te voy a matar…"
Después dijo que Diego Santoy le ató las dos manos y los pies, y la metió al baño de la recámara de Tere Coss, madre de las víctimas.
En ese lugar, dijo, permaneció varios minutos hasta que Diego reapareció y la metió a un segundo baño, el que se encuentra debajo de las escaleras de la casa.
Tranquila y con fluidez en sus palabras, la empleada doméstica de la familia Peña Coss, relató cómo fue que estuvo a punto de morir.
“Sentía que nunca iba a ver la luz del día, que jamás iba a ver a mi familia... ¿Pensaste que ibas a morir? Sí, porque yo ya sabía la verdad, que es Diego...”
Catalina Bautista dijo que tenía menos de un mes trabajando con la familia Peña Coss, tiempo suficiente, dijo, para encariñarse con los niños Erik y María Fernanda Peña Coss:
"A mí me duele mucho el saber que los niños, pues ahorita ya no están, por eso me duele bastante y al enterarme que fallecieron dos, ni saber por qué los mataron...”
Catalina Bautista dijo que volvió a nacer, luego de que Diego Santoy la dejó ir después de que la metió a la cajuela del auto de Érika, cuando salió de la casa de la familia Peña Coss.