Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 13, 2006.- Es el Cristo de Iztapalapa, la Virgen María y los 12 apóstoles, quienes recorrieron los ocho barrios de esta delegación, tal como lo hizo Jesús al visitar las siete casas.
Con esta procesión, los habitantes de Iztapalapa agradecen cada año, desde 1843, que la peste del cólera se fue de sus tierras.
“El pueblo de Iztapalapa fue azotado en ese entonces por la epidemia de cólera morbus, la cual desapareció en 1843 y fue entonces cuando se empezó hacer esta tradición”, explicó Roberto Guillén, presidente del comité organizador.
Junto a Jesús caminaron 3 mil nazarenos, como muestra de fe.
“Es por mi fe y por el orgullo de ser de Iztapalapa. Ahora mi mamá está muy enferma y eso también me hizo participar en esta representación”, comentó el nazareno de nombre Fermín.
“Para mi es alegría por Dios, sólo siento felicidad”, aseguró Pavel, quien también interpreta a otro nazareno.
“Es una representación bien bonita, es de mucha emoción”, aseguró Antonio, otro nazareno.
La procesión avanzó por los barrios de: San Lucas, San Pedro, San Pablo, Santa Bárbara, La Asunción, San José, San Ignacio, hasta llegar al Santuario de La Cuevita.
En las calles, la gente observó el paso del Cristo de Iztapalapa, desde donde pudo.
“Es una impresión grande, por que es saber lo que pasó Jesucristo”, comentó María de la Luz Prado, habitante de Iztapalapa.
“Para mi es una cosa triste y dolorosa ver la Pasión de Cristo, para mi no es fiesta”, señaló Evangelina Rosas, vecina de Iztapalapa.
“Es una emoción ver esto cada año, y eso es porque somos católicos”, indicó Ernestina.
Luego de caminar más de siete kilómetros, Jesús, la Virgen María, así como los apóstoles y los nazarenos, llegaron al Jardín Cuitláhuac para presenciar el lavatorio de pies.
Así transcurrió la procesión por los ocho barrios de Iztapalapa, durante la 163 representación de la Pasión de Cristo.