Pide Derbez responsabilidad compartida en migración



por: Agencia
Fuente: AP




Para garantizar un flujo seguro y ordenado de migrantes, que respete sus derechos humanos, debe haber una responsabilidad compartida, afirma Derbez






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WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 2, 2006.- Ocho cancilleres latinoamericanos coincidieron este martes en que el problema de inmigración en Estados Unidos es un problema regional que requiere de soluciones que garanticen un flujo seguro y ordenado y respete los derechos humanos de los migrantes.

“En el logro de esa meta tenemos una responsabilidad compartida", dijo el canciller mexicano Luis Ernesto Derbez, quien participó en una mesa redonda con sus colegas de Colombia, Panamá, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana y Guatemala.

En Estados Unidos viven unos 12 millones de inmigrantes indocumentados, de los cuales por lo menos 4 millones son de origen mexicano.

Esteban Laínez Rivas, de El Salvador, dijo que su país apoya al presidente George W. Bush en su aspiración de una reforma integral y que desea participar en el debate "de manera respetuosa, porque al final sólo Estados Unidos puede decidir lo que es mejor para esta nación".

Carolina Barco, de Colombia, afirmó que el problema planteado en Estados Unidos es de interés para Latinoamérica porque la migración de latinoamericanos ha sido dinámica en recientes décadas, pero el debate debería realizarse como parte de la búsqueda de una "región más segura".

Roberto Tovar Faja, de Costa Rica, dijo que “la inmigración está vinculada a los derechos humanos” y que toda regulación debe caracterizarse “por el total respeto de esos derechos”.

“Esta es la única forma para asegurar un equilibrio entre seguridad de los países y desarrollo”, dijo hablando en la reunión realizada en la Biblioteca del Congreso por las organizaciones Diálogo Interamericano, Foreign Affairs y el Instituto de Políticas Migratorias.

El foro, titulado “Búsqueda de bases comunes en la reforma migratoria en Estados Unidos”, se realizó al día siguiente de la movilización de más de un millón de inmigrantes en todo el país como mensaje al Congreso, que está debatiendo la reforma, de que se requiere normas justas.

Ninguno de los presentes tuvo un comentario en el foro sobre esa demostración realizada bajo el lema “Un día sin inmigrantes”.

Samuel Lewis, canciller de Panamá, dijo que históricamente para su país la migración “nunca ha sido significativa”, pero que su presencia en el foro era “no sólo un indicio de solidaridad sino la expresión de una preocupación” en el tema del gobierno del presidente Martín Torrijos.

"Creemos que la inmigración no es un tema que debe ser tratado en forma bilateral sino que debe dársele un enfoque regional”, dijo Lewis, quien es también vicepresidente.

El canciller nicaragüense Norman Caldera Cardenal dijo que si en Estados Unidos no se encaraba el tema con "medidas amplias se traerá más complejidades al problema" agravando situaciones que eran ya sensibles en los campos laboral y humano.

En la reunión participaron también el canciller guatemalteco Jorge Briz y varios embajadores. El de República Dominicana Carlos Morales Troncoso no llegó a tiempo a la reunión.


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