Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 4, 2006.- A las 6:20 de la mañana, policías federales y estatales tomaban las calles de San Salvador Atenco.
Se dieron las persecuciones, la toma de la plaza y las detenciones.
Para las nueve de la mañana, a penas algunos vecinos se asomaban para ver lo que a lo largo de toda la madrugada sólo escucharon.
“Los cohetes, los petardos, las balas, bueno las esas de goma, estuvo fuerte, estuvo feo”, mencionó Gustavo Monroy, vecino de San Salvador Atenco.
El sueño, dicen, no pudo conciliarse más, después de las tres de la mañana. Casi 24 horas de tensión, enfrentamientos y angustia.
Elmir Yáñez, vecino de San Salvador Atenco dijo: “estuvo bien que se haya acabado el movimiento, ya estábamos un poquito hartos”.
Donde nunca pensaron que el resultado sería ver así a su pueblo.
“De hace cuatro o cinco años a la fecha, ni vivo tranquilo pero tenemos que aguantarla, somos de aquí y no somos revoltosos, al menos en mi familia. Usted siente su tierra, como quiera que sea, usted la siente”, afirmó un vecino de Atenco.
Otra vecina, Adela Medina, señaló: “yo estaba hasta llorando, todo lo que pasa es muy feo, estuvo muy mal esto”.
Por eso hoy, nadie salió ni a la escuela, ni al trabajo.
“Ni salimos, pues mejor evitamos problemas ahorita no puede uno ni salir, ni a trabajar puede uno ir. Primero Dios a ver si ya se puede salir, por lo mientras, vamos a estar acá encerrados, no, no se puede”, añadió Gustavo, vecino de la zona.
En la calle principal y en la plaza nadie atendió sus negocios, dicen, tienen miedo.
Ni los antojitos, ni la vidriería, ni los de la miscelánea abrieron; tampoco en al pollería.
Pasado el mediodía, la calle tomaba otro rostro, aún con la presencia policíaca, los de Atenco querían olvidar la noche anterior.