Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 7, 2006.- El secretario de Seguridad Pública Federal, Eduardo Medina Mora, reconoció la insuficiencia de las diversas policías del país, incluida la Policía Federal Preventiva (PFP), para llevar a cabo operativos de contención de disturbios sociales, como el ocurrido el pasado 3 de mayo en San Salvador Atenco.
“No tenemos suficiencia en el país de policías que tengan esas capacidades, como tampoco tenemos policías en el país que tengan las capacidades puntuales de atención de las tareas de seguridad pública cotidianas”, afirmó.
Entrevistado por Denise Maerker en el programa Punto de Partida, y luego de que la periodista le mostrara imágenes de brutalidad policiaca en contra de los pobladores de esa comunidad, el representante federal de la fuerzas policiacas rechazó que se trate de actuaciones de brutalidad, y las calificó como de “un uso innecesario de la violencia. Porque hay un extremo que no se corresponde al riesgo que se está enfrentando”.
Afirmó que un sector de la PFP tiene un entrenamiento de contención de disturbios sociales extremos, pero admitió que en este caso hubo excesos.
Explicó lo sucedido como una cuestión de eficacia: “Esta cuestión de respeto a los Derechos Humanos y de garantías individuales, no es sólo para nosotros, para la Policía, para su legitimación en la actuación al servicio del Estado… es una exigencia ética y política, y es una exigencia de eficacia”.
Cuestionado sobre si la actuación de las fuerzas policiacas fue accidental, o voluntaria, Medina Mora señaló que los excesos “están fuera de procedimiento”, y aseguró que no hay una instrucción a los elementos para una conducta “de esta naturaleza”.
Señaló que cada corporación tendrá la obligación, de desentrañar la verdad y aplicar las sanciones que correspondan.
Explicó que en el Estado de México ya hay algunos policías consignados ante la autoridad ministerial, y en el caso de la PFP están abiertos los casos en la Comisión de Honor y Justicia, y de Asuntos Internos. “No hay ni negligencia, ni ceguera frente al asunto”, dijo.
Llamó a trabajar para lograr una policía más eficaz y más fuerte, “para lograr unas policías respetables” ya que, aceptó, “ésta que tenemos no lo es”.
“Estas conductas concretas de personas concretas, no son. No hagamos juicios universales”, pidió.
El funcionario federal destacó que el joven muerto en San Salvador Atenco fue muerto por una bala calibre 38 y en Acuexcomac, poblado conjunto Atenco, además de que hay más policías heridos de bala. Recordó que cuatro policías de Ecatepec fueron privados de sus películas y sus armas, precisamente de ese calibre.
Denise Maerker le recordó que hay otro joven, Alexis Beljumea, que está en coma después de una golpiza de la Policía, y de las denuncias de mujeres que presuntamente fueron detenidas y violadas cuando las llevaron al penal, en lo que el funcionario no abundó.
-Todo gobierno democrático requiere de una Fuerza Publica capaz, eficaz y, por supuesto que responda y respete los Derechos Humanos, yo te pregunto ¿No lo tienen?… cualquier gobernante, legítimamente electo, que decida mandar a un policía, sabe que puede pasar esto. Es decir, que haya brutalidad, que alguien lleve un arma a pesar de que le digan que no, que la puede utilizar. En esas circunstancias ¡Que debilidad!
“Más bien, sí tenemos la capacidad, tenemos que hacernos cargo de que los operativos estén perfectamente planeados, perfectamente administrados y perfectamente articulados.
“También decirte que no tenemos suficiencia en el país de policías que tengan esas capacidades, como tampoco tenemos policías en el país que tengan las capacidades puntuales de atención de las tareas de seguridad pública cotidianas.
“Yo comparecí en la Cámara de Diputados, una de las cosas que dije es que no hay manera de resolver los problemas de seguridad pública con la fragmentación y la falta de homogeneidad que tenemos con nuestras policías”.
El secretario agregó que, sin embargo, y a pesar de lo sucedido en Atenco, “no hay disyuntiva, no se puede no garantizar la paz y el orden público… y esos son los riesgos políticos que hay que tomar”.