Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 18, 2006.- Nataly, una bebé de año y medio de edad, hace apenas unas horas tenía pocas, muy pocas esperanzas de vida.
“Antes era como si estuviéramos caminando como en un pasillo oscuro. No nos podríamos mover, ¿sí? Para que ella pudiera estar bien”, relató la mamá de la niña trasplantada.
“Esta niña si no se trasplantaba iba a fallecer en los siguientes seis meses”, aseguró Gustavo Varela, jefe de trasplantes del Hospital Infantil de México Federico Gómez.
Desde su nacimiento, su hígado no funcionó, pero un milagro se dio.
El destino quiso que el hígado de un niño que murió atropellado en Veracruz llegará a la Cuidad de México, por voluntad de sus padres. Padres del menor donaron los órganos, en parte, porque ya habían pasado por lo mismo.
“Ya perdí un bebé hace dos años. Estábamos esperando que alguien donara el corazón y nadie”, dijo Ofelia Miguel, mamá de niño donador de órganos.
“Ahora sí que lo donamos con mucho corazón”, aseguró Alex Silva, papá del niño donador de órganos.
La mamá de Nataly agradeció a los padres del niño donador el gesto:
“Una felicidad que se siente que ya mi niña esté trasplantada que gracias al donador que lo envió…”
El Hospital Infantil de México ha sido la luz para muchos niños en la situación de Nataly. Se hacen más de 50 trasplantes de hígado, riñón y corazón al año.
“El trasplante de hígado, después del año de trasplante, muy probablemente vas a tener una sobrevida igual a la de cualquier persona sana”, dijo Gustavo Varela, jefe de trasplantes del Hospital Infantil de México, Federico Gómez.
El órgano que le fue trasplantado a Nataly llegó a este hospital a las 4 y media de la tarde, dos horas después había iniciado la intervención. Para las dos de la mañana que había terminado la cirugía, la vida de esta niña había cambiado por completo.