Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 3, 2006.- La aprobación de la reforma migratoria por parte del Senado de Estados Unidos simplifica la posible regularización de 11.2 millones de indocumentados, 6.2 millones de ellos de origen mexicano, informó el Consejo Nacional de Población (Conapo).
El organismo de la Secretaría de Gobernación (Segob) explicó que del total de connacionales que hay en la Unión Americana, 3.5 millones ingresaron hace más de cinco años, con lo que cumplen el requisito que les permitirá continuar con su trabajo y eventualmente convertirse en residentes permanentes legales y en ciudadanos.
Además, al considerar el criterio de temporalidad de residencia en Estados Unidos, 1.7 millones de migrantes mexicanos tienen entre dos y cinco años en esa nación, por lo que deberán dirigirse a un puerto de entrada y hacer una solicitud para su reingreso, detalló.
Adicionalmente, señaló el organismo, un millón de connacionales tienen menos de dos años de residencia en el vecino país del norte, por lo que están obligados a regresar a México y eventualmente podrán participar en un programa de trabajador huésped para de esa forma lograr su regularización.
De igual manera, con la reforma aprobada en el Senado estadounidense y que debe esperar aún la ratificación de la Cámara de Representantes, se podrían legalizar 1.5 millones de trabajadores agrícolas, quienes podrían obtener la residencia permanente.
El Conapo abundó que de acuerdo con la Encuesta Continua de Población (CPS), los mexicanos constituyen 88 por ciento de la fuente de mano de obra inmigrante en el trabajo agrícola, lo cual permite avizorar que 1.3 millones de mexicanos podrían beneficiarse de ese programa.
Destacó que la normatividad aprobada por senadores de la Unión Americana especifica criterios de elegibilidad con modalidades diferentes para la regularización del estatus migratorio, y que es el tiempo de estancia el factor que determina las variadas opciones para optar por la residencia permitida.
Ello significa que no toda la población inmigrante indocumentada tendrá el mismo trato, ya que la reforma establece condiciones más favorables a quienes tienen más tiempo en Estados Unidos, precisó el organismo.