Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, jun.22, 2006.- El magistrado Leonel Castillo González advirtió que sólo los resultados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sobre la elección presidencial serán los últimos, definitivos e inatacables.
Insistió en que sólo a esa autoridad corresponde la calificación de los comicios presidenciales, su validación y emisión de la constancia que acreditará a quien resulte presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos para el periodo 2006-2012.
Al reunirse con representantes de los medios de comunicación en la sede del TEPJF, Castillo González expuso que el resultado que se dé a conocer la noche del 2 de julio por parte del Instituto Federal Electoral (IFE) sobre la votación de la elección presidencial, representa sólo un avance, una tendencia.
Los resultados del cómputo final del órgano federal electoral que se den a conocer el cinco de julio tampoco serán los últimos ni definitivos, ya que los partidos tendrán derecho a impugnar las casillas donde consideren que hubo irregularidades.
En consecuencia, precisó, los resultados de esas casillas "estarán en el aire hasta que el Tribunal Electoral los audite y emita un fallo al respecto".
Llamó a la prudencia de los actores políticos para no adelantarse la noche del 2 de julio y encumbrar a un ganador, pues la calificación de la elección presidencial, su validación y la declaración del presidente electo será emitida exclusivamente por la Sala Superior del TEPJF a más tardar el seis de septiembre próximo.
Por otro lado manifestó que su única preocupación radica en el nivel de participación ciudadana que se registre en las urnas el día de la jornada electoral.
Tras reconocer que en ninguna parte del mundo se da una participación del ciento por ciento, alertó que una baja afluencia de los ciudadanos a las urnas podría ser desfavorable.
Indicó que aunque el resultado de la elección fuera legal, transparente y no tuviera impugnaciones, la consecuencia de una baja participación podrían ser autoridades con baja representatividad y legitimidad, y ello podría perturbar la gobernabilidad y convertirse en una hojarasca seca fácilmente flamable.
Sobre todo, señaló, para quienes podrían aprovechar la ocasión para llamar a acciones poselectorales que no serían fácilmente aceptadas por la ciudadanía si la asistencia a las urnas el próximo 2 de julio es concurrida.