OAXACA, México, jul. 10, 2006.- Sin incidentes, este lunes regresaron a clases un millón 300 mil alumnos de los niveles de preescolar, primaria y secundaria, después del paro de labores que por más de 40 días organizaron maestros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Los profesores del SNTE de la Sección 22, en un principio exigían la rezonificación por vida cara, entre otras cosas.
La víspera, en los centros escolares de esta ciudad y municipios conurbanos, los mentores que forman parte del movimiento magisterial, pegaron cartulinas en las que invitaban a los padres de familia a juntas informativas.
En estas reuniones, los mentores explicarían la manera en que se recuperarían los más de 40 días perdidos por el plantón, sin embargo, se supo que en esas reuniones, los profesores les explicaron que se aplicarían exámenes para concluir con los objetivos.
En la mayoría de los casos, los docentes sólo se dedicarán a retomar algunos de los contenidos que quedaron pendientes, y después procederán a llenar las boletas de calificaciones, para dar paso al próximo ciclo escolar.
Por su parte, el arzobispo José Luis Chávez Botello, hizo un reconocimiento a los docentes por su decisión de regresar a clases este lunes, sin embargo afirmó que no se trata de volver para llenar boletas, sino hay que pensar en elevar la calidad de la educación.
"De qué sirve tener boleta cuando no se tiene conocimiento", dijo el prelado, quien urgió a recuperar la imagen del maestro, su credibilidad, prestigio y respeto, para que pueda cumplir con su misión de educar.
El regreso a clases de los 70 mil integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de la Educación (SNTE) sólo será por un espacio de dos semanas, pues se tiene previsto que regresen a plantarse masivamente el próximo 22 de julio.
Durante esas dos semanas, las 350 organizaciones que conforman la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), serán las encargadas de resguardar el plantón en el Centro Histórico, apoyadas por maestros que no tienen grupo y por trabajadores administrativos.
A la salida de la mayoría de los maestros, arribaron centenares de vendedores ambulantes, quienes instalaron sus puestos, en plena Alameda de León, el Zócalo y calles aledañas.