COAHUILA, México, jul. 26, 2006.- En el ejido de La Virgen, en el municipio de Francisco I. Madero, de Coahuila, se localiza el rancho”Las Animas”, donde cientos de indígenas de los estados de Hidalgo, San Luis Potosí y Veracruz esperan su liquidación tras amotinarse contra sus patrones Según ellos, la explotación, el matrimonio y las condiciones de olvido y suciedad, provocaron que se revelaran. “Golpearon las puertas maltrataron, quemaron la camioneta y lo que es el comedor”, dijo Valentín García, jornalero agrícola indígena.
Alrededor de mil 400 indígenas fueron contratados como jornaleros agrícolas en la recolección de tomate.
Les ofrecieron buenos salarios y buenas condiciones de vida. Sin embargo, los hombres, mujeres y niños denuncian largas jornadas de trabajo.
“Nos dan 400 pesos por quince días de trabajo”, declaró Jesús Martínez, jornalero agrícola, indígena.
La mayoría de ellos no hablan español y son enganchados en sus comunidades bajo falsas promesas.
Traducción de trabajador indígena, “Nos engaña la gente, allá nos da de enganche 500 y dice que nos atiende bien, y llegando aquí no’más nos maltrata a todos”.
Por eso, explican, se reunieron y acordaron exigir el pago de su trabajo y mejores condiciones para sus familias.
Quemaron los galerones en donde duermen y causaron daños a camiones de carga propiedad del rancho agrícola.
La policía acudió al llamado del dueño del rancho y hubo detenidos.
“Según reporta Seguridad Pública alrededor de cuarenta personas detenidas”, dijo César Martín Castellán, encargado de Protección Civil de Francisco I. Madero. Tras el levantamiento abandonaron el rancho y ahora decenas de familiares duermen en el suelo, a la intemperie y sin alimentos.
Habitantes de La Virgen ha ofrecido ayuda a los cientos de trabajadores.
“Quisiéramos que nuestro presidente municipal o nuestro gobernador nos mandara agua para esta gente y comida”, aseguró Esau Palafox, pastor de la comunidad de La Virgen.
Parte del menú que se les va a ofrecer a estas más de mil cuatrocientas personas son frijoles negros y algo de papas.
Los trabajadores indígenas advirtieron que no regresaran a sus comunidades hasta que se les pague el total de su contrato.