CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 31, 2006.- El arzobispo primado de México, Norberto Rivera, encomendó a la nación mexicana a la Virgen de Guadalupe y a San Juan Diego. “Ilumina y fortalece a nuestros gobernantes, a todos los constructores de nuestra sociedad pluralista y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que puedan revisar y reestablecer en profundidad las bases éticas sobre las cuales quieren construir el futuro de nuestra economía y la actividad sociopolítica”, imploró el prelado.
Al celebrar el cuarto año de la canonización de San Juan Diego por el papa Juan Pablo II en la Basílica de Guadalupe, el cardenal solicitó a los políticos prudencia.
Norberto Rivera dijo “Que nuestra misma existencia de nación mestiza proclama que es posible ese imposible de que los humanos no nos despedacemos, antes nos aceptemos y complementemos”, añadió el cardenal Rivera.
El Arzobispo Primado de México anunció que los obispos mexicanos han pedido que, esta semana y hasta el domingo 6 de agosto, se realicen en todas las iglesias jornadas de oración por la reconciliación, la unidad y la concordia entre los mexicanos.
Norberto Rivera también mencionó que “no se trata de que hayamos invertido los papeles y giman los antiguos opresores bajo el yugo de sus oprimidos, sino que somos el mismo pueblo”.
Al aniversario de la canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin asistieron indígenas mixtecos, mazahuas, tzotziles, tzeltales y zapotecos, entre otros.