SAN DIEGO, Estados Unidos, ago. 17, 2006.- El presunto capo del narcotráfico, Francisco Javier Arellano Félix, se declaró inocente de los cargos de extorsión y asociación ilícita tras ser llevado a Estados Unidos en un buque guardacostas y trasladado a una cárcel céntrica bajo un fuerte dispositivo de seguridad. Arellano Félix no habló durante la breve audiencia del jueves. Su abogada de oficio, Leila Morgan, se declaró inocente en su nombre, además a los cargos de asociación ilícita para importar y distribuir sustancias controladas y lavado de dinero.
El notorio capo del cartel de Tijuana, de 36 años de edad, fue capturado en un bote deportivo en aguas internacionales con otros siete hombres, entre ellos Arturo Villarreal Heredia, a quien las autoridades estadounidenses consideran su lugarteniente.
"No queda un jefe visible que llene el vacío en el cartel de Tijuana”, dijo John Fernández, jefe de la oficina de San Diego de la agencia antidrogas DEA. "No considero que la organización esté desbaratada. Considero que la organización está difunta", dijo el funcionario.
Los hombres arribaron en un buque guardacostas a instalaciones portuarias de esa fuerza de seguridad, donde los aguardaba una caravana de autos policiales. Francotiradores vigilaban desde el techo de una bodega cercana.
El magistrado Leo S. Papas convocó a una audiencia el lunes para determinar si cabe otorgarle la libertad bajo fianza. Los otros siete quedaron detenidos como testigos de cargo.
El hijo de Arellano Félix estaba entre los tres niños, de cinco a once años, que se encontraban en el yate de 13 metros, dijo la fiscal federal de San Diego, Carol Lam. Uno aparentemente era un sobrino y la identidad del tercero no estaba clara.
Los niños serán repatriados a México.
El contralmirante de guardacostas Jody Beckinridge dijo que las autoridades mexicanas no participaron del arresto y que Arellano Félix opuso escasa resistencia.