HONOLULU, Estados Unidos, 23, 2006.- Cada uno de los tres pescadores mexicanos conserva un recuerdo del largo naufragio que los llevó al otro lado del mundo. Jesús guarda con emoción ocho monedas mexicanas, Lucio un reloj de plástico con pulso metálico, y Salvador su Biblia, la que les dio fortaleza a los tres para poder superar esta dura experiencia.
Sobre su Biblia Salvador comentó:
“El agua me la fregó, la traía bien, el Apocalipsis se le cayó todo, aquí donde venía el Apocalipsis ya me quedó esto y venía bien forrada. Durante los nueve meses y los días se me fregó bien feo, la he cuidado mucho”
Los representantes de la cancillería mexicana les compraron ropa y zapatos nuevos para poder realizar el viaje de regreso a la República Mexicana.
Guardaron sus pocas pertenencias y dejaron el hotel de Majuru, la capital de las Islas Marshall.
Fueron conducidos al aeropuerto internacional de este pequeño país en una patrulla de la policía local.
Los tres pescadores mexicanos documentaron, pasaron el filtro de seguridad del aeropuerto y realizaron sus trámites migratorios sin contratiempos. El avión despegó con dos horas de retraso rumbo a Honolulu, Hawai.
Los pescadores viajaron dormidos la mayor parte del tiempo.
El capitán del avión los saludó y les deseó buena suerte:
“No lo puedo creer que esta gente sobrevivió a tanto tiempo en el mar, no. Para mí es un milagro”, dijo Luis Medrano, capitán del avión que los llevó a Honolulu.
En Honolulu fueron recibidos por un grupo de mexicanos y la cónsul honoraria de México en Hawai:
“Pues la verdad es que es algo increíble, es algo que no se puede imaginar una hasta que no está en esa situación y qué bueno que pudieron salir adelante en esto y que van de regreso a nuestra querida patria México…”
Los tres pescadores mexicanos van a permanecer un día completo en Honolulu. El jueves tomarán el avión que los llevará a Los Ángeles, California, donde tomarán otro avión que los conducirá hasta la Ciudad de México.