CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 25, 2006.- La mañana de este viernes, Jesús Vidaña, Salvador Ordóñez y Lucio Rendón, los tres pescadores mexicanos que dijeron que quedaron a la deriva en altamar en el Océano Pacífico durante nueve meses, arribaron al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Procedentes de Los Ángeles, California, en una conexión de Honolulu, el vuelo 137 de mexicana tocó pista en la terminal aérea capitalina minutos antes de lo previsto.
"El vuelo se adelantó aproximadamente unos diez minutos, porque el tiempo estimado era 5:45 y lo teníamos tocando tierra a las 5:35", comentó José Luis Uribe, director de Comunicación Social del AICM.
Su llegada causó gran expectación. Decenas de fotógrafos, camarógrafos y reporteros de medios nacionales e internacionales aguardaron la salida de los tres náufragos por la llegada de vuelos internacionales.
Pero el anuncio de una conferencia de prensa en la sala de usos múltiples del Aeropuerto provocó la desbandada de camarógrafos, fotógrafos y reporteros hacia el lugar.
Adentro, Jesús Lucio y Salvador, acompañados por funcionarios de Relaciones Exteriores realizaban los procedimientos correspondientes de migración y aduanas y eran sometidos a un chequeo médico.
A las 7:45 de la mañana, los tres aparecieron frente a los medios de comunicación. Una andanada de flashes los cubrió de inmediato.
Se veían sorprendidos. Jesús Vidaña era el único que sonreía. Los tres saludaban a petición de los fotógrafos.
Narraron una vez más cómo sobrevivieron en altamar durante tanto tiempo. Después se les cuestionó cómo murieron sus otros dos acompañantes.
"No comían, preferían estar sentados viéndonos… Se empezaron a enfermar y Juan me decía: ‘no comas eso", relató Lucio Rendón.
Salvador Ordóñez narró que un día encontró muerto a uno de sus compañeros:
"Le puse el oído en el corazón y el señor Juanito había muerto y ahí le avisé a mis compañeros: ‘Juan está muerto, ellos estaban dormidos’…"
Se les preguntó a los tres si estaban dispuestos a someterse al detector de mentiras ante lo increíble que resultan sus relatos.
"Sí claro, así para que no quede duda, ante todo el público que nos ha oído y nos ha visto”, respondió Salvador Ordóñez.
Después de la conferencia, los tres esperaron en el Aeropuerto para abordar el avión que los trasladaría a sus lugares de origen.
A la una de la tarde Lucio Rendón viajó a Tepic, Nayarit y de ahí a San Blas. A las 15:30 Jesús Vidaña viajó a Culiacán, Sinaloa y a las 14:30 horas, Salvador Ordóñez a Huatulco, Oaxaca y de ahí a Puerto Ángel.