Murió el matador Silverio Pérez



por: Saúl Sánchez Lemus
Fuente: Noticieros Televisa




El torero Silverio Pérez, también conocido como el ‘Príncipe milagro’, murió en Texcoco, a la edad de 90 años






TEXCOCO, México, sep. 2, 2006.- Murió el hombre que se convirtió en leyenda de los ruedos taurinos.

"Silverio, torero estrella, el príncipe milagro, de la fiesta mas bella", diría el maestro Agustín Lara en aquel pasodoble que le compuso a uno de los mejores toreros.

Silverio Pérez nació en Texcoco, Estado de México el 20 de noviembre de 1915.

Se convirtió en torero motivado por la muerte de su hermano, el matador Carmelo Pérez. En 1935 se fue de aspirante de torero a España.

Tomó la alternativa en Puebla, el 6 de noviembre de 1938 de manos del maestro Fermín Espinosa, “Armillita”.

Su confirmación fue el 11 de diciembre de ese mismo año en la Plaza El Toreo.

De ahí se desprendió una larga cadena de éxitos, ganándose a la afición taurina por su sensible forma de jugarse la vida en los ruedos.

“El legado para mí como matador de toros fue indiscutiblemente en la época de Oro del toreo mexicano, en el que destacó y mire que darle la pelea a “Manolete”, eso no lo hace cualquiera, dijo Gabino Lombana, amigo de Silverio Pérez.

Los que lo vieron torear dicen que no estuvo muy sobrado de valor, pero que su personalidad artística era genial por lo que se ganó el sobrenombre de “Faraón de Texcoco”.

“No había una sola persona que le pudiera tirar un cojinazo, estando muy mal regresaba con la cabeza agachada, con la humildad y pues quien se atrevía a decirle algo al compadre, pero daba un trincherazo y llorábamos todos”, agregó Lombana.

“El Monarca del Trincherazo” se despidió de los ruedos el 1° de mayo de 1953 en la monumental Plaza de Toros México., pero siguió hasta los últimos días de su vida a la fiesta brava, asistiendo a las corridas y viendo y escuchando las transmisiones taurinas.

Alberto Pérez, nieto del matador Silverio comentó: “Mi abuelo fue un matador de toros hasta el último momento de su vida. La palabra ex matador no existe, son matadores hasta el último día. Él siguió todas las corridas, era su único vicio, seguir las corridas.

El matador fue diputado federal y presidente municipal de Texcoco, cuya plaza de toros lleva su nombre.

Silverio Pérez murió la madrugada de del sábado 2 de septiembre a la edad de 90 años a consecuencia de una neumonía.

Para sus cinco hijos, 12 bisnietos y tres bisnietos, “El compadre”, como lo llamaban sus amigos, fue un ejemplo de unidad, nobleza y sobre todo amistad.

“Yo, como su nieto, lo que más admiro es la persona, fue una persona que nunca tuvo malos sentimientos hacia nadie y siempre fue humilde y siempre nos enseñó a pensar en los demás”, comentó Gregorio Salas.

Las cenizas del Matador serán depositadas este lunes en la cripta familiar de la Basílica de Guadalupe junto a las de su hermano Carmelo y de su querida esposa María de la Paz “La Pachis”, quien murió hace 10 meses.



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