CABO SAN LUCAS, México, sep. 3, 2006.- La tormenta tropical “John” avanzó el domingo sobre la península de Baja California, inundando las poblaciones locales y amenazando con fuertes lluvias sobre el suroeste de Estados Unidos. “John” era una tormenta de categoría 2 con vientos de 180 kilómetros por hora (110 millas por hora) cuando tocó tierra cerca de aldeas aisladas al noreste de Los Cabos el viernes por la noche, pero las autoridades informaron que no hubo al parecer víctimas, aunque algunas poblaciones marginales fueron virtualmente borradas del mapa.
Para el domingo, la tormenta estaba causando copiosas precipitaciones en la Baja California, una región árida y susceptible a inundaciones súbitas. El Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami, dijo que podían esperarse lluvias de hasta 20 centímetros, con precipitaciones aisladas de 45 centímetros en algunas zonas.
El presidente Vicente Fox planea visitar el domingo La Paz, ciudad de más de 150 mil habitantes, donde la tormenta derribó árboles, lanzó anuncios por el aire e interrumpió el servicio eléctrico.
La tormenta presenta ahora vientos máximos sostenidos de 75 kph y está localizada a unos 30 kilómetros al suroeste de la antigua población minera de Santa Rosalía, luego de pasar por Loreto, que se encuentra en desarrollo como un centro vacacional y de vivienda para turistas y jubilados norteamericanos.
El meteoro avanza en dirección noroeste sobre la estrecha península a unos 14 kph y se espera que se convierta en una depresión tropical mientras se mantiene sobre la tierra la mayor parte del día. Los meteorólogos expresaron que avanzaría hacia el mar al Sur de Tijuana, pero se espera que aún así mande fuertes lluvias sobre el sur de California y Arizona.
Además de la lluvia, la tormenta señaló los marcados contrastes sociales en Los Cabos, municipio donde se asientan los centros vacacionales de Cabo San Lucas y San José del Cabo, donde la gente la experimentó de forma diferente, dependiendo si eran turistas refugiados en hoteles con pisos de mármol o los empleados que les sirven.
"Había un bar abierto con un DJ", dijo Tim Anderson, empleado de carreteras de Alamosa, Colorado, quien pasó el huracán en un hotel de San José del Cabo.
Pero Rubén Moreno, albañil de 22 años, desafió las órdenes del gobierno y pasó la noche del viernes en su casa de cartones, techos de hojalata y plástico en los barrios marginales de Cabo San Lucas.
"El viento llegó fuerte, en la madrugada", dijo Moreno. Cerca de su casa, se formó un riachuelo y los espacios entre las casas quedaron llenos de lodo y arena. Al menos dos de las residencias improvisadas fueron derribadas, dejando montones de desechos en su lugar.
El alcalde de Los Cabos, Luis Armando Díaz, dijo que había daños en casas y que una carretera fue afectada en un tramo costero entre su ciudad y La Paz. En una de las poblaciones del área, Los Barriles, residentes locales consultados por la radio local dijeron que los techos de lámina de sus casas fueron arrancados por la tormenta.
El aeropuerto que sirve a Los Cabos fue reabierto el sábado y los turistas de inmediato hicieron fila para abordar vuelos fuera de la zona. La terminal estuvo cerrada desde la noche del jueves ante la llegada de la tormenta.
En La Paz, un hombre fue arrastrado por una inundación mientras trataba de dejar la zona en una camioneta la noche del sábado, dijeron las autoridades. Fue encontrado con vida horas después, sujeto a unas ramas en medio de la corriente. Se encuentra estable en un hospital local.