La política no es perfecta: Silva Herzog



por: Miguel Camacho Ocampo
Fuente: Noticieros Televisa




Jesús Silva Herzog comenta en exclusiva para esmas.com y noticierostelevisa.com su más reciente libro ‘La idiotez de lo perfecto’, así como diversos temas de la política nacional



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CIUDAD DE MÉXICO, México, sep., 2006.- Una de las tantas tentaciones en las que caen con frecuencia los políticos, dice el maestro Jesús Silva Herzog Márquez, es pensar que la política y el Estado son perfectos.

“Hay una tentación muy frecuente en el pensamiento político de pensar que el Estado es un instrumento que nos puede llevar a la perfección a la utopía, a la felicidad… Y finalmente creo que la historia demuestra que estos intentos no solamente se ven frustrados, sino que llevan a pesadillas terribles… En la política el compromiso inicial debe ser asumir la imperfección como el deber primero de toda acción política…”

Incluso, señala, los políticos se niegan a reconocer sus imperfecciones.

“Yo creo que los políticos caen en la tentación de creerse perfectos, de pensar que tienen la razón absoluta de que tienen la historia a su favor, de que tienen el atajo hacia el futuro, de que conocen la vía hacia el progreso...”, sostiene el analista.

Frente a la tentación de sentirse perfectos, señala el catedrático del ITAM, hay que armarse de cuestionamientos muy sólidos, cuestionamientos que Silva-Herzog Márquez plantea en su más reciente libro La idiotez de lo perfecto, editado por el Fondo de Cultura Económica.

En la obra expone el pensamiento de cinco hombres: Carl Schmitt, Michael Oakeshott, Isaiah Berlin, Norberto Bobbio y Octavio Paz, “quienes meditaron desde muy diversas ventanas e intereses acerca de la naturaleza del poder el tiempo las libertades y la ley.”

La selección de los protagonistas del libro “no obedece a un diseño previamente trazado, a un plan de vuelo donde debían estar esos cinco personajes específicos… Lo que me parece que los une es esa coincidencia, más allá de sus enormes divergencias profesionales metodológicas, ideológicas e incluso de temperamentos, los une esa convicción de que hay que partir de cierto desencanto frente a la ilusión política”, destacó.

GOBERNAR EN BICICLETA

En el segundo ensayo del libro, “Gobernar en bicicleta”, el autor del libro analiza el pensamiento de Michael Oakeshott, pensador que “pondera la experiencia como fuente primigenia de la sabiduría política”.

Señala el texto que gobernar no es la simple aplicación de una teoría, “gobernar es como andar en bicicleta, hay que aprender a hacerlo”, asegura. Pero qué tanto margen debe dar un pueblo a sus gobernantes para que aprendan a manejar la bicicleta de la administración pública, al respecto el autor comenta:

“Lo que yo plantearía es que es cierto que puede ser muy costoso un gobierno que se imagina como aprendiz, pero puede ser más costoso un gobierno que se imagina como maestro que lo sabe todo…”

Sobre si el presidente Fox pudo manejar la bicicleta de ‘México’ y los motivos por los que no pudo cumplir sus promesas de campaña, dijo:

“Yo creo que al presidente Fox le faltó la capacidad de entender la naturaleza de su presente… Yo creo que Vicente Fox no entendió el tiempo en el que gobernó y la complejidad de fuerzas políticas que existen en el país desde el 2000 e interpretó equivocadamente el sentido de su elección… Imaginó que las elecciones le daban un poder que nunca le otorgaron… Se imaginó como el gran héroe de la transición cuando simplemente fue un presidente que tuvo un mandato con enormes restricciones y no se dio cuenta que el cuadro político del 2000 le exigía ponerse a negociar, ponerse de acuerdo con su partido, en lugar de imaginarse que él por su personalidad, por su relación con los medios, con la sociedad civil podría lograr cualquier propósito que se trazara…”

¿DESDE CUÁNDO MÉXICO ES UN PAÍS DEMOCRÁTICO?

Silva Herzog señala que la democracia no llegó a México con las elecciones del 2000:

“Me parece que México es un país democrático desde hace prácticamente 10 años, creo que México pasa la prueba democrática en 1997 cuando el Presidente deja de ser el gran dueño de la política nacional…”

Sin embargo Silva Herzog comenta que en México no se ha asumido que la democracia es ante todo un gran problema político, que es un reto muy complicado, un régimen político que dificulta enormemente la decisión, el acuerdo, la conciliación, y que por lo tanto necesita tener a tono sus instituciones, sus rutinas, sus prácticas e incluso sus reflejos sociales para que del pluralismo pueda surgir una estructura gubernativa sólida que pueda servir a la sociedad.

El autor del libro subraya que entre las reformas más urgentes para tener a tono las instituciones políticas mexicanas está la de tener una estructura profesional en el Congreso, para lo cual es necesario que se permita la reelección legislativa.

LOS PERSONAJES DE LA POLÍTICA

Silva-Herzog Márquez declinó comparar la bandera ideológica de los personajes de la vida nacional con los pensadores de su libro.

“No me parece que pueda embonarse la filosofía de estos pensadores con la práctica de nuestra clase política, que me parece, sobre todo a la luz de la campaña electoral, que difícilmente tiene la orientación de las ideas… Yo encontraría concretamente una afinidad de Andrés Manuel López Obrador con el pensamiento fascista de Carl Schmitt…”

FELIPE CALDERÓN

Al ser cuestionado sobre cómo llega Felipe Calderón a la Presidencia, el analista señala:

“Yo creo que Felipe Calderón llegará a la Presidencia con una ventaja importante, que es que ganó la presidencia en una elección extremadamente competida en donde había muy pocas apuestas que estuvieran de su lado cuando inició su carrera por la candidatura presidencial y luego por la Presidencia… Me parece que el aprendizaje para Felipe Calderón ha sido muy intenso en los últimos meses y que tendrá un buen acopio de lecciones en lo que ha sido la campaña… Creo que tiene como ventajas que ha sido un hombre con una vida política muy amplia, que conoce una institución fundamental para su éxito que es el Congreso…”

El autor también señaló los que a su juicio son los puntos flacos de Felipe Calderón:

“No ha sido un candidato, sobre todo después de la elección, que tome definiciones específicas relevantes, no vemos todavía a Felipe Calderón como un actor protagónico en el juego público… No es un hombre que haya sido capaz durante la campaña y después de ella, de fijar la agenda pública, cosa que tendrá que hacer, y que tendrá que hacer muy pronto para marcar el perfil de sus prioridades…”

Silva-Herzog destacó por último que el presidente Fox deja a Calderón un saldo negativo, sobre todo en lo político.

“Asumirá en diciembre con un país polarizado, donde se han perdido puentes de comunicación, donde ni siquiera hay el reconocimiento de una fuerza política relevante del proceso institucional reciente, donde el Estado ha recibido golpes terribles en materia de inseguridad, en materia de triunfos del narcotráfico y en donde la responsabilidad del Estado, que es la de mantener y preservar el orden público está en entredicho…”



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