OAXACA, México, sep. 29, 2006.- Por segunda noche consecutiva las barricadas y dispositivos de seguridad del plantón de la APPO en el Centro Histórico de Oaxaca se reforzaron y la tensión crece ante la denuncia de supuestas provocaciones que podrían generar violencia. Gustavo Adolfo López Cruz, encargado del Comité de Vigilancia de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), dijo que se mantiene la alerta máxima en la zona del plantón ante el temor de un eventual operativo de desalojo.
Ello, agregó, a pesar de que ya se analiza al interior de esta organización y del magisterio la posibilidad de regresar al diálogo con el Gobierno Federal.
Expuso que la dirigencia colegiada de la APPO tiene indicios de que ha iniciado "una estrategia de intimidación y provocación a gran escala, con acciones violentas que encabezan miembros de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y porros, así como golpeadores pagados por el gobierno estatal".
En el Centro Histórico de Oaxaca se observó una restricción sin precedentes al paso de los reporteros, quienes fueron conminados para que se acrediten ante la Comisión de Prensa de la APPO para que se les den gafetes.
Desde la frecuencia radiofónica La Ley 710, que permanece tomada junto con otras cinco estaciones, se lanzaron mensajes después de las cero horas en los que se difundió la "alerta máxima" y el inicio de un "operativo en contra de los infiltrados y policías que pudieran meterse entre los integrantes de las barricadas".
Los mensajes señalaron que "hay personas muy amistosas que llegan y se meten a los plantones, pero hay que saberlos identificar y cuando estén seguros de que son policías o infiltrados, no duden en disparar contra ellos".
La noche de este jueves el plantón sufrió una provocación que generó alerta entre los participantes, a unos metros del corazón del movimiento, en las calles de Porfirio Díaz e Independencia.
Sujetos desconocidos, después de dar varias vueltas a bordo de un automóvil Jetta de color oscuro y sin placas de circulación, lanzaron una ráfaga de ocho a 12 disparos de arma de fuego, presumiblemente de calibre 38, como indicaron algunos plantonistas que recogieron los casquillos percutidos en el lugar.
Esa situación llevó a la APPO a declarar alerta máxima, y de inmediato se iniciaron patrullajes de grupos de al menos 10 personas que recorrían las inmediaciones del plantón con varillas y palos en mano para detectar cualquier intento de agresión.