CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 6, 2006.- Los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que descubrieron el Monolito y el Altar en el Conjunto de Las Ajaracas del Centro Histórico, deberán extremar precauciones en las labores de rescate de estos hallazgo prehispánicos. Esto, debido a que en el Monolito se ha detectado al menos dos fracturas lo que los obliga a trabajar en su rescate con más cautela.
“Esta pieza pesa poco más de 10 toneladas… Por lo pronto son cuatro partes en la que está fragmentada la pieza, no sabemos si esté más fragmentada en más partes”, dijo Álvaro Barrera, investigador de Arqueología Urbana del INAH.
El trabajo más difícil para los arqueólogos y obreros es retirar el piso de concreto prefabricado con varilla que se colocó en los años 30, y que está encima del Monolito.
“Eso es lo que esperamos para el martes solamente, tener las dimensiones y al menos conocer en cuantos fragmentos ésta”, señaló el investigador Barrera.
Los especialistas del programa de Arqueología Urbana del INAH, no descartan que al continuar con estos trabajos para descubrir en su totalidad el Monolito, puedan registrarse nuevos hallazgos del Centro Ceremonial o Templo Mayor.
“Es probable en la arqueología, en la arqueología podemos excavar un poquito o podemos quedarnos a centímetros de un hallazgo interesante”, externó Barrera.
El arqueólogo Álvaro Barrera, confirmó que la pieza descubierta corresponde a la última etapa de construcción en el Templo Mayor, en la época de Moctezuma II, es decir, entre 1502 y 1521.
En cuanto al altar con los nichos de Tláloc y una deidad de la Agricultura, que también fue de los últimos hallazgos en el Conjunto Las Ajaracas, los trabajos continuarán la próxima semana.
Se ha podido establecer que la ofrenda de 240 conchas y caracoles que estaban a un lado de este altar, eran especies que provenían del Pacífico, según trabajos conjuntos que se han realizado con biólogos.