OAXACA, México, oct. 8, 2006.- El arzobispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, dijo que el estado vive una de las peores páginas de su historia, pero que aún es tiempo de resolver el grave problema que enfrentan todos los oaxaqueños. “El conflicto ha llegado a su clímax, las fuerzas del mal se han desatado, unas por defender a toda costa intereses creados y otras por pretender llevarnos a un desastre social. Entramos a una semana decisiva de grave riesgo, el conflicto puede generar vida nueva o muerte”, declaró el arzobispo de Oaxaca.
En su homilía dominical en la catedral de Oaxaca, Chávez Botello pidió a los gobiernos federal y estatal, así como al magisterio y a la Asamblea Popular, mostrar voluntad para encontrar soluciones justas y dignas.
“Del gobierno del Estado se espera su colaboración y que facilite esta transición pacífica; la participación de la APPO y del magisterio es decisiva para entrar ya en la etapa de reconstrucción”, indicó.
El arzobispo de Oaxaca dijo tener esperanzas que en el pacto convocado por Gobernación y las mesas de diálogo programadas para esta semana, se puedan lograr acuerdos que permitan reconstruir el grave daño que tras cuatro meses ha ocasionado a la entidad el conflicto magisterial.
“Experimentamos todo un desastre social que requiere una profunda reconciliación y reconstrucción, nos duele el daño académico y emocional de tantos niños, vemos con tristeza el grave deterioro económico, laboral y psicológico de los sectores más vulnerables”, dijo.
José Luis Chávez Botello insistió en llamar a la paz y la reconciliación, pero logrando soluciones de fondo que beneficien a toda la sociedad oaxaqueña.