CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 17, 206.- La Sección 22 del Sindicato de Maestros se mantiene a la espera de la resolución del Senado de la República sobre la existencia o no de poderes en Oaxaca. "Para nosotros está claro que no hay un funcionamiento del gobierno estatal... Vamos a respetar la decisión del Senado...", señaló Enrique Rueda, secretario general de la Sección 22 del SNTE.
Enrique Rueda dijo que este miércoles tienen programada su asamblea estatal para discutir el regreso a clases.
Frente a la amenaza de la líder nacional del magisterio de desconocerlos, defendió la validez jurídica de la Sección 22:
"Aunque tenemos bastantes diferencias con el Sindicato Nacional, siempre hemos resuelto este asunto de la legalidad estatutaria al interior", dijo Rueda.
Acusó a Elba Esther Gordillo de buscar imponer un nueva dirigencia estatal. Aseguró que en Oaxaca no hay condiciones para la existencia de una nueva sección sindical.
Pero el Consejo Central de Lucha (CCL), integrado por maestros que se oponen al paro, sostiene que ha cubierto casi todos los requisitos para formar una nueva: la 59.
"Tenemos más de 15 mil maestros... La misma situación de la 22, eso ha permitido que los maestros busquen donde realmente les han valer sus derechos laborales…", comentó Alma Rosa Fernández, encargada de asuntos jurídicos de la CCL.
En el día 149 del conflicto, se mantienen firmes las barricadas en la ciudad de Oaxaca. En la sede del Congreso los únicos trabajos visibles son los de reparación de daños.
"Actualmente está en funciones la Diputación Permanente, ya que estamos en periodo de receso en la Legislatura... Nosotros esperamos que empiece el periodo ordinario de sesiones que será el 15 de noviembre…", señaló Wilfrido Almaraz, oficial mayor del Congreso de Oaxaca.
La casa oficial del gobernador y el inmueble contiguo, Cuartel General de la Dirección de Seguridad Pública, siguen cerrados... En la parte trasera de este sitio, la noche del lunes los maestros detuvieron a Efraín Palma Flores, chofer del Jefe de la Policía.
Aseguraron que, junto con otros sujetos que escaparon, sacaban armamento de manera clandestina.
El policía fue llevado al Zócalo de Oaxaca para que luego la APPO lo entregara a la Procuraduría del Estado con las tres pistolas, cargadores y balas que supuestamente portaba.